domingo, julio 30, 2006

El canto revolucionario

si, vamos, al que no le motivan estas canciones, no tiene sangre en las venas

hoy voy a compartir canciones revolucionarias, de esas que nos levantan el espiritu y nos hacen ser mas fuerte (esto para personas como yo, que estan hartos de las canciones de amor)

Voy a arrancar con 3 canciones, versiones originales, siglo XX, y sus "covers" modernos, y algunos extras.


1- Arroja la bomba

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2- A las Barricadas
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3- Ay carmela

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"bonus track`s" (?)

4- Askatasuna ETA Eusko Gudariak



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5- Ojalá - Silvio Rodriguez


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6- Óleo de una mujer con sombrero - Silvio Rodriguez



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7- Lo de Menos - Silvio Rodriguez


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8- A desalambrar - Victor Jara


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martes, julio 25, 2006

Macgyver ¿el enviado de yisuscrist?

si señores, esta cientificamente comprobado

macgyver es dios

hoy viendo un capitulo que me baje a la compu, detuvo una fuga de acido sulfurico con chocolate, detuvo el estallido de un misil con un clip, disparo una ak con unos fosforos y un hilo, corrio una columna con la presion que ejercia una manguera taponada, hizo un hueco en una pared con unos gramos de sodio, se tiro de un barranco con la presion generada por una luz de una vengala y un paracaidas, con un espejito pudo atravesar un sector que estaba protegido con laseres

y bueno, esto solo en un capitulo, pero esto reafirma mi teoria, macgyver es dios en la tierra, es el enviado de yisuscraist

¿Podria enseñarle algo a bush este muchacho no? Porque el "terror" no se combate con mas terror.

sábado, mayo 20, 2006

A los jóvenes por Pedro Kropotkin

Juventud

Es a los jóvenes a los que quiero dirigirme. Que los viejos, me refiero, claro, a los viejos de corazón y pensamiento, dejen esto y no cansen sus ojos leyendo lo que nada les dirá.

Te supongo de dieciocho o veinte años, has acabado tu aprendizaje o tus estudios, te incorporas en este momento a la vida. Supongo tu pensamiento libre de las supersticiones que han intentado imponerte tus maestros; supongo que no temes al demonio, que no vas a oír perorar a curas y ministros. Y también que no eres un petimetre, uno de esos tristes productos de una sociedad en decadencia que despliegan sus pantalones bien cortados y sus gestos simiescos en los parques, que incluso a su temprana edad sólo desean insaciable placer a cualquier precio ... supóngote, por el contrario, un buen corazón; y por esta razón a ti me dirijo.

Sé que se te planteará una primera pregunta. Te has dicho muchas veces: ¿Qué voy a ser? De hecho, cuando un hombre es joven comprende que después de haber estudiado un oficio o una ciencia varios años (a costa de la sociedad, no lo olvides) no lo ha hecho para utilizar lo adquirido como instrumento de pillaje en beneficio propio, y ha de ser realmente un depravado, estar del todo corrompido por el vicio, si no ha soñado aplicar un día su inteligencia, su capacidad, sus conocimientos a ayudar a la liberación de los que se arrastran hoy en la miseria y la ignorancia.


Eres uno de los que han tenido esa visión, ¿verdad? Pues bien, veamos lo que has de hacer para convertir en realidad tus sueños.

No sé en qué clase social naciste. Quizás te favoreció la fortuna, y pudiste centrar tu atención en el estudio de la ciencia; quizás seas médico, abogado, hombre de letras o científico. Ante ti se abre ancho campo. Entras en la vida con amplios conocimientos, con una inteligencia adiestrada. O quizás seas sólo un artesano y tus conocimientos científicos se limiten a lo poco que aprendiste en la escuela. Has tenido sin embargo la ventaja de aprender directamente que la suerte del trabajador de nuestro tiempo es una vida agotadora de trabajo.

A los médicos

Me detengo en el primer supuesto, ya volveré al segundo; supongo pues, que has recibido educación científica. Supongamos que piensas ser médico.

Mañana un hombre vestido pobremente vendrá a buscarte para ir a ver a una mujer enferma. Te conducirá a una de esas callejuelas donde los vecinos de enfrente casi pueden darse la mano sobre las cabezas de los transeúntes. Subes en una atmósfera hedionda a la temblorosa luz de una lamparica mal ajustada. Subes dos, tres, cuatro, cinco tramos de sucias escaleras; y en una habitación oscura y fría encuentras a una mujer enferma tendida en un jergón cubierta de sucios andrajos. Lívidos y pálidos niños tiritan bajo escasas ropas, y te miran con grandes ojos muy abiertos. El marido ha trabajado toda su vida doce o trece horas diarias en no importa qué. Ahora lleva parado tres meses. Estar parado no es raro en su oficio; pasa todos los años, periódicamente. Pero antes, cuando estaba parado, su mujer salía a trabajar como asistenta ... quizás a lavar tus camisas; ahora lleva en la cama dos meses, y la miseria atenarza a la familia con todo su sórdido horror.

¿Qué recetarás a esa mujer enferma, doctor? Has visto inmediatamente que la causa de su enfermedad es anemia general, falta de buenos alimentos, falta de aire fresco. ¿Le recetarás un buen filete cada día? ¿Un poco de ejercicio en el campo? ¿Un dormitorio seco y ventilado? ¡Qué ironía! Eso ya lo habría hecho, de poder, sin esperar tu ayuda.

Si tienes buen corazón, trato franco y pareces honrado, la familia te contará algunas cosas. Te dirán que la mujer que está al otro lado del tabique, cuyas toses te destrozan el corazón, es una pobre planchadora; que un tramo de escaleras más abajo todos los niños tienen fiebre; que la lavandera que ocupa la planta baja no llegará a la primavera; y que en la casa de al lado aún están peor.

¿Qué dirás tú a esos enfermos? Les recomendarás dieta abundante, cambio de aires, menos trabajo agotador ... te gustaría poder hacerlo, pero no te atreverás y saldrás de allí con el corazón destrozado y una maldición en los labios.

Al día siguiente, cuando cavilas aún sobre el destino de los habitantes de aquella casa miserable, tu colega te dice que el día anterior vino un mensajero a avisarle, esta vez en un carruaje. Era para que fuese a ver a la propietaria de una casa rica, a una dama agotada por noches de insomnio, que dedica toda su vida a engalanarse, a hacer visitas, asistir a bailes y reñir con un marido estúpido. Tu amigo le ha recetado una forma de vida menos absurda, dieta más suave, paseos al aire libre, humor equilibrado y, para compensar un poco la falta de trabajo útil, algo de gimnasia en su cuarto.

La una está muriendo por no haber tenido comida suficiente ni descanso bastante en toda su vida. La otra se consume porque nunca ha sabido lo que es el trabajo.

Si eres una de esas personas sin carácter que se adaptan a todo, que a la vista de los espectáculos más viles se consuelan con un suave suspiro, acabarás acostumbrándote gradualmente a esos contrastes y, al favorecer tu lado animal tales tendencias, sólo pensarás en seguir en las filas de los buscadores de placer, y en no rozarte nunca con los desvalidos. Pero si eres un hombre, si traduces tu sentimiento en acción voluntaria, si en ti la bestia no ha aplastado al ser inteligente, volverás un día a casa diciéndote: No, es injusto: esto no ha de seguir. No basta curar enfermedades; debemos prevenirlas. Una vida algo mejor y un desarrollo intelectual eliminarían de nuestras listas la mitad de los pacientes y la mitad de las enfermedades ... ¡Al diablo la medicina! Aire, buenos alimentos, menos trabajo agotador ... es por aquí por dónde hay que empezar. Sin todo esto, la profesión de médico no es más que farsa e hipocresía.

Ese mismo día entenderás el socialismo. Desearás conocerlo totalmente, y si altruismo no es para ti una palabra vacía de significado, si aplicas al estudio de lo social la inducción rígida del filósofo de la Naturaleza, acabarás en nuestras filas, y trabajarás, como nosotros, por traer la revolución social.


A los científicos

Pero puede que digas: ¡Los simples asuntos prácticos pueden irse al diablo! Como astrónomo, como fisiólogo, como químico, me dedicaré a la ciencia. Es un trabajo que siempre rinde frutos, aunque sólo sea para las generaciones futuras.

Intentemos comprender primero lo que buscas al consagrarte a la ciencia. ¿Es sólo el placer (inmenso sin duda) que obtenemos estudiando la naturaleza y ejercitando nuestras facultades mentales? En ese caso te pregunto: ¿En qué se diferencia el filósofo, que persigue la ciencia para poder llevar una vida más grata, del borracho que sólo busca la gratificación momentánea que le proporciona la ginebra? El filósofo ha elegido, sin duda, mucho más sabiamente su placer, pues le permite una satisfacción mucho más honda y perdurable que la del ebrio. ¡Pero eso es todo! Ambos persiguen el mismo fin egoísta: gratificación personal.

Pero no, tú no deseas llevar esa existencia egoísta. Trabajando para la ciencia deseas trabajar para la humanidad toda; esa idea te guiará en tus investigaciones. ¡Una maravillosa ilusión! ¿Quién no la abrazó por un momento al entregarse por primera vez a la ciencia?

Pero, si piensas realmente en la humanidad, si es el bien de la especie humana lo que buscas, se te plantea un interrogante formidable; porque, a poco espíritu crítico que tengas, advertirás inmediatamente que en nuestra sociedad actual la ciencia no es más que un artículo de lujo, destinado a hacer más placentera la vida a unos cuantos, y que es absolutamente inaccesible a la gran mayoría del género humano. Hace ya más de un siglo que estableció la ciencia proposiciones sólidas sobre el origen del universo, pero ¿cuántos las conocen y cuántos poseen espíritu crítico realmente científico? Unos miles aislados, perdidos entre centenas de miles a quienes aún agobian prejuicios y supersticiones dignos de salvajes, y que, en consecuencia, aún están en condíciones de servir como marionetas a los impostores religiosos.

O, yendo un paso más allá, consideremos lo que ha hecho la ciencia para establecer las bases racionales de la salud física y moral. La ciencia nos dice cómo hemos de vivir para preservar la salud de nuestros propios cuerpos, cómo mantener en buenas condiciones a las hacinadas masas de nuestra población. Pero, ¿no ha sido acaso todo el abundante trabajo hecho en estos dos campos letra muerta en los libros? Sabemos que así ha sido. ¿Por qué? Porque la ciencia sólo existe hoy para un puñado de individuos privilegiados, porque la desigualdad social, que divide la sociedad en dos clases (esclavos del salario y acaparadores del capital) convierte todas sus enseñanzas en cuanto a las condiciones para una existencia racional en la más amarga ironía para el noventa por ciento de la especie.

En la actualidad, no necesitamos ya acumular verdades y descubrimientos científicos. Lo que importa es propagar las verdades ya adquiridas, practicarlas en la vida diaria, convertirlas en herencia común. Tenemos que ordenar las cosas de modo que toda la especie pueda conseguir asimilarlas y aplicarlas, de modo tal que la ciencia deje de ser un lujo y se transforme en base de vida cotidiana. Lo exige la justicia. Y los propios intereses de la ciencia.

La ciencia sólo realiza auténticos progresos cuando sus verdades hallan un medio dispuesto y preparado para su recepción. La teoría del origen mecánico del calor permaneció ochenta años enterrada en archivos académicos hasta que este conocimiento de la ciencia física se propagó lo bastante para crear público capaz de aceptarlo. Tres generaciones hubieron de pasar para que las ideas de Erasmo Darwin sobre la variación de las especies pudiese recibirlas favorablemente su nieto y admitirlas los filósofos académicos, e, incluso entonces, hizo falta la presión de la opinión pública. El filósofo es siempre, como el poeta y el artista, producto de la sociedad en que enseña y se mueve.

Si estás imbuído de estas ideas, comprenderás que lo más importante es impulsar un cambio radical en este estado de cosas que condena hoy al filósofo a verse aplastado con verdades científicas, mientras casi todo el resto de los seres humanos siguen igual que hace cinco o diez siglos: como esclavos y máquinas que ignoran las verdades establecidas. Y el día en que estés imbuído de esta verdad amplia, profunda, humana y sólidamente científica, ese día perderás tu gusto por la ciencia pura. Empezarás a buscar medios de lograr esta transformación, y, si aportas a tus investigaciones la imparcialidad que te ha guiado en tus investigaciones científicas, adoptarás inevitablemente la causa socialista; dejarás los sofismas y te unirás a nosotros. Cansado de trabajar para proporcionar placeres a ese pequeño grupo, que tiene ya muchos, pondrás tus conocimientos y tu abnegación al servicio de los oprimidos.

Y estate seguro de que el sentimiento del deber cumplido, de haber establecido una correspondencia real entre sentimientos y acciones, te hará descubrir en ti mismo capacidades cuya existencia jamás soñaste. Cuando, además, un día, no está muy lejano en realidad, pese a lo que digan nuestros profesores, cuando un día, repito, llegue ese cambio por el que has trabajado, entonces, obteniendo nuevas fuerzas del trabajo científico colectivo, y de la poderosa ayuda de ejércitos de trabajadores que pondrán sus energías a su servicio, la ciencia dará un nuevo salto adelante, infinitamente mayor que el lento progreso de hoy, que parecerá simple trabajo de aprendices. Entonces gozarás de la ciencia; ese placer será un placer de todos.


A los abogados

Si has acabado de estudiar derecho y estás a punto de entrar en el foro, quizás tengas también algunas ilusiones en cuanto a tu actividad futura: doy por supuesto que eres un individuo de espíritu noble, que sabes lo que significa el altruismo. Quizás pienses: Dedicaré mi vida a una lucha incesante y vigorosa contra toda injusticia; consagraré todas mis facultades al triunfo de la ley, expresión pública de suprema justicia ... ¡puede haber carrera más noble!. Inicias la tarea real de la vida confiando en ti mismo y en la profesión que has elegido.

Muy bien; acudamos a cualquier página del código y veamos lo que te dirá la vida real.

Tenemos un rico propietario. Exige el desahucio de un campesino, un arrendatario, que no ha pagado su renta. Desde el punto de vista legal, el caso no ofrece dudas. Si el campesino pobre no puede pagar, debe irse. Pero si analizamos los hechos veremos lo siguiente:

El terrateniente ha derrochado sus rentas en juergas y placeres; el arrendatario ha trabajo duramente día a día. El terrateniente no ha hecho nada por mejorar su finca. Sin embargo, su valor se ha triplicado en cincuenta años debido al aumento del precio de la tierra por la construcción de un ferrocarril, por la apertura de nuevas carreteras, por el drenaje de una marisma, por el cercado y el cultivo de tierras sin cultivar. Pero el arrendatario, que ha contribuido notablemente a este aumento de precio, se ha arruinado.

Cae en manos de usureros, y agobiado de deudas no puede ya pagar al terrateniente. La ley, siempre del lado del propietario, es muy clara; el terrateniente está en su derecho. Pero tú, a quien las ficciones legales aún no han ahogado el sentimiento de justicia, ¿qué harás? ¿Aceptarás que debe arrojarse a los caminos al labriego, tal como la ley ordena, o pedirás que el terrateniente le devuelva todo el aumento de valor de la propiedad debido a su trabajo, según decreta la equidad? ¿Qué partido tomarás? ¿El de la ley contra la justicia, o el de la justicia contra la ley?

¿O qué partido tomarás cuando los trabajadores se declaren en huelga contra un patrón sin notificárselo? ¿El de la ley, es decir el del patrón, que aprovechándose de un período de crisis ha obtenido vergonzosos beneficios, o contra la ley pero del lado de los trabajadores que recibieron sólo durante ese tiempo míseros salarios, y vieron languidecer ante sus ojos a sus mujeres e hijos? ¿Defenderás esa burda farsa que llaman libertad de contratación? ¿O defenderás la equidad, que dice que un contrato establecido entre un hombre que ha comido bien y otro que vende su trabajo para poder subsistir escasamente, entre el fuerte y el débil, no es en absoluto un contrato?

Consideremos otro caso. Aquí, en Londres, un hombre entra en una carnicería, roba un filete y sale corriendo. Detenido e interrogado resulta ser un artesano sin trabajo, y que llevan, él y su familia, cuatro días sin comer. ¡Se pide al carnicero que le deje libre, pero el carnicero exige que la ley se cumpla! Presenta denuncia y el delincuente es condenado a seis meses de cárcel. ¿No se rebela tu conciencia contra la sociedad cuando sabes que se pronuncian sentencias similares a diario?

¿Pedirás el cumplimiento de la ley contra el hombre que deficientemente educado y mal acostumbrado desde su niñez, ha llegado a la vida adulta sin haber oído una palabra comprensiva y que completa su carrera asesinando a su vecino para robarle? ¿Exigirás su ejecución, o, peor aún, que le encarcelen veinte años, sabiendo como sabes muy bien que es más un loco que un criminal, y que, en cualquier caso, su crimen es culpa de la sociedad toda?

¿Exigirás que esos tejedores que en un momento de desesperación prendieron fuego a un taller sean arrojados a la cárcel; que este hombre que disparó contra un asesino coronado pase en prisión el resto de sus días; que se fusile a los insurrectos que plantan la bandera del futuro en las barricadas? ¡No y mil veces no!

Si razonas en vez de repetir lo que se te enseñó; si analizas la ley y desnudas las nebulosas ficciones con que la han envuelto para ocultar su auténtico origen, que es el derecho del más fuerte, y su substancia, que ha sido siempre la consagración de todas las tiranías transmitidas a la especie humana a lo largo de su larga y sangrienta historia; cuando hayas comprendido esto, sentirás realmente un profundo desprecio por la ley. Comprenderás que dedicarse a servir la ley escrita es colocarse de continuo en oposición a la ley de la conciencia, y sumarse al bando de la iniquidad y la injusticia; y como esta lucha no puede continuar eternamente, o acabarás silenciando tu conciencia y convirtiéndote en un miserable, o rompes con la tradición y trabajas con nosotros para la destrucción absoluta de toda la injusticia social, política y económica. ¡Y entonces serás un socialista, un revolucionarlo!


A los ingenieros
Y tú, joven ingeniero, que sueñas mejorar la condición de los trabajadores aplicando a la industria las invenciones de la ciencia, qué triste desencanto, qué decepciones te esperan. Dedicarás la energía juvenil de tu inteligencia a proyectar el trazado de un ferrocarril que, bordeando precipicios y atravesando el corazón de montañas inmensas, unirá dos países que la naturaleza separó. Pero una vez el trabajo se inicie, verás regimientos completos de trabajadores diezmados por las privaciones y la enfermedad en el lóbrego túnel, verás que otros vuelven a casa llevando consigo sólo unas monedas y las semillas de la enfermedad, verás cada metro de la línea férrea marcado por cadáveres de seres humanos, por la rapaz codicia, y finalmente, cuando la línea se abra al fin, verás que la utilizan para transportar la artillería de un ejército invasor.

Has dedicado tu juventud a hacer un descubrimiento que simplificará la producción, y tras muchos trabajos y muchas noches en vela, tienes al fin el valioso invento. Lo pones en práctica. El resultado supera tus esperanzas. ¡Diez, veinte mil seres humanos se quedan sin trabajo y los que quedan, niños la mayoría, reducidos a la condición de simples máquinas! Tres, cuatro o quizás diez capitalistas harán una fortuna y beberán champán a raudales. ¿Era éste tu sueño?

Por último, estudias los recientes avances industriales y ves que las costureras no han ganado nada, absolutamente nada, con el invento de la máquina de coser; que el trabajador del túnel del San Gotardo muere de anquilostomiasis, pese a las perforadoras de punta de diamante; que el albañil y el jornalero están tan sin trabajo como antes. Si analizas los problemas sociales con la misma independencia de espíritu que te ha guiado en tus investigaciones mecánicas, llegarás inevitablemente a la conclusión de que bajo el dominio de la propiedad privada y la esclavitud salarial, todo nuevo invento, lejos de aumentar el bienestar del trabajador, sólo hace más pesada su esclavitud, más degradante su trabajo, más frecuentes los períodos de paro, más aguda la crisis, y sólo se aprovechan de él quienes disponen ya de todos los placeres imaginables.

¿Qué harás tú cuando llegues a esta conclusión? O empezarás a silenciar tu conciencia con sofismas, hasta que un buen día digas adiós a los honrados sueños de tu juventud e intentes obtener, para ti mismo, lo que proporcione placer y gozo y te unas a las filas de los explotadores; o, si tienes corazón, te dirás: No, no es tiempo para inventos. Transformemos primero la producción. Cuando desaparezca la propiedad privada, entonces, todo nuevo avance de la industria será en beneficio de la especie, y toda esta masa de trabajadores, hoy meras máquinas, serán entonces seres pensantes que aplicarán a la industria su inteligencia, fortalecida por el estudio y adiestrada por el trabajo manual, y el progreso mecánico dará así un salto adelante que traerá en cincuenta años lo que hoy ni siquiera podemos soñar.


A los maestros

Y qué le diré yo al maestro, no al hombre que considera su profesión una tarea tediosa, sino a aquél que, rodeado de un alegre grupo de jóvenes, se siente exaltado por sus graciosas miradas y sus risas felices; al que intenta plantar en sus cabecitas aquellas ideas de humanidad que él mismo acarició cuando era joven.

Te veo a menudo triste, y conozco el motivo. El otro día tu alumno favorito, que no está muy bien en latín, es cierto, pero que no por eso deja de tener un excelente corazón, recitó la historia de Guillermo Tell con tanto vigor ... chispeaban sus ojos; parecía querer apuñalar a todos los tiranos allí mismo; recitaba con un ardor tal los versos apasionados de Schiller:

Adelante el esclavo que rompe su cadena,
Adelante los hombres libres que no tiemblan.

Pero cuando volvió a casa, su madre, su padre, su tío, le reprendieron con aspereza por faltar al respeto al cura o al policía rural. Le discursearon luego sobre la prudencia, el respeto a la autoridad, la sumisión a sus superiores, hasta que dejó a un lado a Schiller para leer cosas prácticas.

Y después, ayer mismo, te dijeron que tus mejores alumnos se habían descarriado. Uno sólo sueña en convertirse en un oficial; otro, de acuerdo con su patrono, roba a los trabajadores de sus parcos salarios; y tú, que tantas esperanzas habías puesto en estos jóvenes, cavilas ahora sobre el triste contraste entre tu ideal y la realidad de la vida.

Sigues cavilando sobre ello. Y preveo que en dos años de trabajo, después de sufrir un desengaño tras otro, dejarás en la estantería a tus autores favoritos y acabarás diciendo que Guillermo Tell era sin duda un hombre muy honrado, pero que estaba un poco loco; que la poesía está muy bien para leer junto al fuego, sobre todo cuando un hombre ha estado enseñando todo el día la regla de tres, pero que los poetas están siempre en las nubes y sus ideas nada tienen que ver con la vida de hoy, ni con la próxima visita del inspector de segunda enseñanza ...

O, por el contrario, los sueños de tu juventud se convierten en las firmes convicciones de tu edad madura. Desearás entonces educación amplia y humana para todos, en la escuela y fuera de ella. Y al verlo imposible en las condiciones actuales, atacarás los fundamentos mismos de la sociedad burguesa. Serás entonces expulsado por la delegación de enseñanza, abandonarás tu escuela y te unirás a nosotros, serás de los nuestros. Explicarás a hombres de más años pero de menos ciencia que tú, lo atractivo que es el conocimiento, lo que debería ser el género humano, sí, lo que podríamos ser. Vendrás a trabajar con los socialistas por la completa transformación del sistema presente y lucharás hombro con hombro para lograr igualdad verdadera, verdadera fraternidad, libertad infinita para el mundo.

A los artistas

Por último tú, joven artista, escultor, pintor, poeta, músico, ¿no has advertido que el sagrado fuego que inspiró a tus predecesores está ausente en los hombres de hoy, que el arte es vulgaridad, que impera lo mediocre?

¿Podría ser de otro modo? El gozo de redescubrir el mundo antiguo, de bañarse de nuevo en los arroyos de la naturaleza que crearon las obras maestras del Renacimiento no existe ya en el arte de nuestra época. El ideal revolucionario le ha abandonado hasta ahora, y, sin un ideal, sueña nuestro arte hallado en el realismo, y fotografía laboriosamente en colores la gota de rocío sobre la hoja de una planta, remeda los músculos de la pata de una vaca, o describe minuciosamente en prosa y en verso la sofocante basura de una alcantarilla o el tocador de una puta de alto rango.

Pero si esto es así, ¿qué hacer? dices. Si el fuego sagrado que dices poseer, contesto yo, sólo es pávilo humeante y sin llama, seguirás haciendo lo que has hecho, tu arte degenerará muy pronto en el oficio de decorar tiendas de comerciantes, de proveer de libreto operetas mediocres y de escribir cuentos para libros de Navidad ... la mayoría de vosotros descendéis ya a toda prisa por esa pendiente ...

Pero si tu corazón late de veras al unísono con el de la humanidad toda, si como auténtico poeta eres capaz de oír la vida, entonces, contemplando este mar de aflicción cuya marea te cerca, mirando cara a cara a esas gentes que se mueren de hambre, a los cadáveres que se apilan en las minas, a los cuerpos mutilados que se amontonan en las barricadas, si ves de verdad la batalla desesperada que se está librando, entre gritos de aflicción de los conquistados y orgías de los triunfadores, heroísmo frente a cobardía, noble decisión frente a pérfida astucia, si ves todo esto, no puedes ser neutral. ¡Vendrás y te unirás a los oprimidos porque sabes que lo bello, lo sublime, el espíritu mismo de la vida están del lado de los que luchan por la luz, la humanidad y la justicia!


Lo que puedes hacer

¡Al fin me mandas parar! ¡Qué demonios! dices. Pero si la ciencia abstracta es un lujo y la práctica de la medicina una farsa; si ley significa injusticia y los inventos mecánicos son puros instrumentos de robo; si la escuela, a diferencia de la sabiduría del hombre práctico, no va a servir de nada, y el arte sin la idea revolucionaria sólo puede degenerar, ¿qué hacer?

Hay una tarea inmensa y subyugante, un trabajo en el que tus actos estarán en completa armonía con tu conciencia, una empresa capaz de despertar a las naturalezas más nobles y más firmes.

¿Qué tarea? dices. Escucha.

Se abren ante ti dos caminos. Puedes corromper tu conciencia para siempre y acabar diciendo un día: Qué me importa la humanidad mientras yo goce plenamente de todos los placeres y la gente sea tan idiota como para permitírmelo. O puedes unirte a las filas de los socialistas y trabajar con ellos por la completa transformación de la sociedad. Este es el resultado inevitable del análisis hecho. Tal es la conclusión lógica a que todo ser inteligente ha de llegar si juzga con ánimo imparcial lo que ve en torno suyo y desecha los sofismas que le sugieren la educación de clase media y los puntos de vista interesados de la familia.

Cuando se llega a esta conclusión, se plantea un interrogante: ¿ Qué hacer? Fácil es la respuesta. Abandona el medio en que vives y en el que suele hablarse de los obreros como de un hatajo de bestias; únete al pueblo y el interrogante se aclarará por sí.

Descubrirás que, en todas partes, tanto en Inglaterra como en Alemania, lo mismo en Italia que en Estados Unidos, donde hay clases privilegiadas y oprimidos, se desarrolla un vigoroso movimiento entre las clases trabajadoras, un movimiento que busca destruir para siempre la esclavitud impuesta por los capitalistas, y echar los cimientos de una sociedad nueva basada en principios de igualdad y justicia. No basta ya el que la gente proclame su miseria en aquellas canciones que los siervos del siglo dieciocho cantaban y cuya melodía aún nos destroza el corazón. El trabajador actúa hoy con plena conciencia de sus actos, pese a todos los obstáculos que se oponen a su libertad. Centra sus pensamientos en lo que ha de hacer para que la vida, en lugar de mera maldición para las tres cuartas partes del género humano, pueda ser bendición para todos. Aborda los problemas más difíciles de la sociología, y lucha por resolverlos con su sólido sentido común, su observación y su amarga experiencia. Para llegar a entenderse con sus compañeros de desdicha, procura formar grupos, organizarse. Crea asociaciones, a duras penas sostenidas con sus magros aportes. Intenta ponerse de acuerdo con sus camaradas por encima de las fronteras, y hace más que todos los vociferantes filántropos por acelerar el advenimiento del día en que las guerras entre naciones resulten imposibles. Para saber lo que están haciendo sus hermanos, para mejorar su conocimiento de ellos, para elaborar y propagar sus ideas, sostiene (¡y a costa de cuántos esfuerzos!) una prensa obrera. ¡Qué lucha incesante! Qué trabajo, que constantemente exige reiniciarse. A veces para llenar los huecos que dejan la deserción, la flaqueza, la corrupción, las persecuciones; a veces para reorganizar las filas diezmadas por los fusiles y la metralla, a veces para reanudar estudios súbitamente interrumpidos por matanzas generalizadas.

Dirigen los periódicos hombres que han tenido que arrancar a la sociedad migajas de ciencia privándose del alimento y del sueño. Apoyan la agitación los céntimos que los trabajadores ahorran del mínimo estricto necesario para la vida. Y todo esto a la sombra del miedo constante a ver sus familias hundidas en la miseria si el patrono se entera de que su trabajador, su esclavo, es socialista.

Todo esto verás si te unes al pueblo. Y cuántas veces en esta lucha incesante ha exclamado en vano el trabajador, agobiado por el peso de sus dificultades: ¿Dónde están esos jóvenes que se educaron a costa nuestra, a los que vestimos y alimentamos mientras estudiaban? ¿Para quién construimos, doblando la espalda bajo pesadas cargas y vacíos los estómagos, esas casas, esas academias, esos museos? ¿Para quién imprimimos, pálidos y famélicos, los magníficos libros que ni leer podemos? ¿Dónde están esos profesores que proclaman saber toda la ciencia de los hombres, y a cuyos ojos, sin embargo, la humanidad significa tanto como una especie rara de orugas? ¿Dónde están esos hombres que predican la libertad y que jamás se alzan a defender la nuestra, que se aplasta a diario? ¿Dónde los escritores y poetas, dónde los pintores, ese hatajo de hipócritas. en suma, que hablan del pueblo con lágrimas en los ojos y que sin embargo jamás acuden a nosotros para ayudarnos en nuestra tarea?

Unos disfrutan complacientes su situación de cobarde indiferencia; otros, la mayoría, desprecian a la chusma y están siempre dispuestos a aplastarla si se atreve a atacar sus privilegios.

De cuando en cuando, es cierto, aparece en escena un joven que sueña con tambores y barricadas, y que busca escenas y situaciones sensacionales, pero que deserta de la causa del pueblo en cuanto percibe que el camino de las barricadas es largo, que los laureles que cuenta ganar en el camino tienen también espinas. En general estos hombres son aventureros ambiciosos que, tras fracasar en sus primeras empresas, buscan obtener los votos del pueblo, pero que más tarde serán los primeros en atacarlo, si se atreviese a intentar llevar a la práctica los principios por los que ellos mismos abogaron, y que quizás enfilen incluso el cañón contra el propietario si se atreve a avanzar antes de que ellos, los dirigentes, den orden.

Añadid a estos estúpidos insultos, el desprecio soberbio y la calumnia cobarde de un gran número, y ésa será toda la ayuda que los jóvenes de la clase media prestan al pueblo en su vigorosa evolución social.

Y luego preguntas, ¿qué hacer? ¡Hay tanto que hacer! ¡Todo un ejército de jóvenes podría hallar campo sobrado para emplear todo el vigor de su energía juvenil, toda la fuerza de su inteligencia y de su talento, ayudando al pueblo en la vasta empresa que ha emprendido!


¿Qué hacer? Escucha:

Vosotros, amantes de la ciencia pura, si estáis imbuidos de los principios del socialismo, si habéis comprendido el auténtico significado de la revolución que está llamando en este mismo instante a la puerta, ¿no véis que ha de remodelarse la ciencia toda para ponerla en armonía con los nuevos principios? ¿Que es tarea vuestra lograr en este campo una revolución mucho mayor que la lograda en todas las ramas de la ciencia durante el siglo dieciocho? ¿No comprendéis que la historia, que es hoy cuento de viejas sobre los grandes reyes, los grandes estadistas y los parlamentos, que la propia historia ha de escribirse desde el punto de vista del pueblo y de la larga evolución de los seres humanos? ¿Que la economía social, que no es hoy más que la santificación del robo capitalista, ha de estructurarse de nuevo desde sus mismos fundamentos a sus infinitas aplicaciones? ¿Que la antropología, la sociología, la ética, deben remodelarse por completo, y que las propias ciencias naturales, encaradas desde otro punto de vista, deben experimentar una modificación profunda, tanto en cuanto a la concepción de los fenómenos naturales como en cuanto al método de ordenación?

Pues bien, entonces, ¡a trabajar! Poned vuestro talento al servicio de la buena causa. Ayudadnos sobre todo con vuestra clara lógica a combatir el prejuicio y convertid vuestra síntesis en el fundamento de una organización mejor. Aún más, enseñadnos a aplicar en nuestros razonamientos diarios el valor de la auténtica investigación científica, demostradnos, como hicieron vuestros predecesores, cómo se arriesga el hombre a sacrificar hasta la vida misma porque la verdad triunfe.

Vosotros, médicos que habéis aprendido el socialismo por amarga experiencia, no os canséis nunca de decirnos hoy, mañana, en todo instante, que la propia especie humana se precipitará en la decadencia si el hombre sigue en las condiciones de existencia y de trabajo actuales; que todos vuestros medicamentos serán impotentes frente a la enfermedad mientras la mayoría de la especie humana vegete en condiciones absolutamente contrarias a lo que la ciencia considera sano. Convenced a la gente de que es la causa de la enfermedad la que hay que desarraigar, y mostradnos a todos que es necesario eliminarla.

Venid, y con vuestro escalpelo diseccionad ante nuestros ojos con mano firme esta sociedad nuestra que se precipita en la putrefacción y la muerte. Explicadnos lo que debería y podría ser una existencia razonable. Insistid, como verdaderos cirujanos, en que ha de amputarse el miembro gangrenado para que no envenene el organismo todo.

Vosotros que habéis trabajado en la aplicación de la ciencia a la industria, venid y decidnos con franqueza cuál ha sido el resultado de vuestros descubrimientos. Decid a los que no se atreven a avanzar con audacia hacia el futuro lo que las nuevas invenciones, lo que el conocimiento ya adquirido, lleva en su seno, lo que la industria podría hacer en condiciones mejores, lo que podrían producir los hombres fácilmente si trabajasen siempre con el objetivo de mejorar sus propias producciones.

Y vosotros poetas, pintores, escultores, músicos, si entendéis vuestra auténtica misión y los mismos intereses del arte, venid con nosotros. Poned pluma, pincel y buril, vuestras ideas, al servicio de la revolución. Pintad ante nosotros, en estilo elocuente, en soberbios cuadros, las luchas heroicas del pueblo contra sus opresores, inflamad los corazones de nuestra juventud con aquel glorioso entusiasmo revolucionario que inflamó las almas de nuestros ancestros. ¡Contad a las mujeres qué noble vida es la del marido que dedica su vida a la gran causa de la emancipación social! Mostrad a los hombres qué odiosa es su vida actual, y señalad claramente las causas de su fealdad. Decidnos cómo habría de ser la vida racional, si no chocase, constantemente, a cada paso, con la locura y la ignominia de nuestro orden social presente.

Por último, todos vosotros que tenéis ciencia, talento, capacidad, ingenio, si poseéis una chispa de comprensión, venid, y que vengan vuestros camaradas, venid y poneos al servicio de quienes más os necesitan. Y recordad, si venís, que no lo hacéis como amos, sino como camaradas de lucha; que no venís para gobernar sino para ganar nuevo vigor vosotros mismos en una vida nueva que avanza incontenible a la conquista del futuro: que venís menos a enseñar que a captar la aspiración de la mayoría; a adivinarla, a darle forma, y luego a trabajar, sin prisa y sin tregua, con todo el ardor de la juventud y toda la prudencia de la madurez, para convertirla en vida real. Entonces y sólo entonces, llevaréis una existencia completa, noble, racional. Entonces veréis que vuestro esfuerzo en este viaje rinde abundantes frutos, y esta sublime armonía asentada entre vuestras acciones y los dictados de vuestra conciencia os proporcionará una capacidad y unos poderes que jamás soñásteis tuviérais en vosotros, la lucha incesante por la verdad, la justicia y la igualdad entre todos los hombres, cuya gratitud ganaréis ..., ¿Qué carrera más noble podéis desear, oh jóvenes de todos los pueblos?

Me ha llevado mucho mostraros, a vosotros, los de las clases acomodadas, que ante el dilema que la vida presenta, os veréis forzados, si sois valerosos y justos, a venir y trabajar codo a codo con los socialistas, a defender en sus filas la causa de la revolución social de la especie.

¡Y qué simple es esta verdad, sin embargo, después de todo! Pero cuando uno habla a los que han sufrido los efectos de los medios burgueses, ¡cuántos sofismas han de combatirse, cuántos prejuicios superarse, cuántas objeciones interesadas desecharse!


A los jóvenes de la clase trabajadora

Es fácil ser breve hoy, al dirigirme a vosotros, la juventud del pueblo. La presión misma de los hechos os empuja a haceros socialistas, por poco coraje que tengáis para pensar y actuar.

Nacer entre la gente trabajadora, y no dedicarse a luchar por el triunfo del socialismo, es interpretar mal los auténticos intereses en juego, renunciar a la causa y a la verdadera misión histórica.

¿Recordáis cuando, siendo aún simples muchachos, bajábais un día de invierno a jugar en vuestro patio oscuro? El frío os helaba la espalda, no teníais abrigo, y el barro calaba vuestros pobres zapatos. Incluso entonces, cuando veíais pasar a lo lejos rechonchos niños ricamente vestidos, que os miraban con desprecio, sabíais muy bien que aquellos niños no eran iguales a vosotros ni a vuestros camaradas, ni en inteligencia ni en sentido común ni en energía. Pero más tarde, cuando fuísteis obligados a sepultaros en una sucia fábrica desde las siete de la mañana, a permanecer horas interminables junto a una máquina y, máquinas vosotros, os vísteis forzados a seguir día tras día, durante años enteros, sus movimientos y giros con inexorable pulsación, durante todo este tiempo, ellos, los otros, recibían tranquilamente una instrucción en escuelas magníficas, en academias, en la universidad. Y ahora esos mismos niños, menos inteligentes, pero mejor adiestrados que vosotros, se han convertido en vuestros amos, disfrutan de todos los placeres de la vida y de todas las ventajas de la civilización. ¿ Y vosotros? ¿ Qué destino os aguarda?

Volver a viviendas pequeñas, oscuras, húmedas, en las que se hacinan en unos cuantos metros cinco o seis seres humanos. Donde tu madre, cansada de vivir, envejecida por el trabajo más que por los años, te ofrece pan y patatas como único alimento, enjugado con un brebaje negruzco irónicamente llamado té. Y para distraer tus pensamientos hay siempre una misma pregunta inacabable: ¿Cómo podré pagar mañana al panadero, y pasado mañana al casero?

¿Vas a arrastrar la misma existencia agotadora de tu padre y tu madre treinta o cuarenta años? ¿Vas a consumirte toda tu vida para procurar a otros todos los placeres del bienestar, la ciencia, el arte, y dejar para ti mismo únicamente la eterna ansiedad de si vas a poder conseguir un pedazo de pan? ¿Vas a renunciar para siempre a todo lo que hace tan hermosa la vida y consagrarte a proporcionar todos los lujos a un puñado de vagos? ¿Te consumirás en un trabajo agotador que te reportará sólo problemas, si es que no miseria, en cuanto los tiempos difíciles, los terribles tiempos difíciles, te lleguen? ¿Es esto lo que deseas para toda la vida?

Quizás renuncies. Quizás al no ver ningún medio de salir de tu condición te digas: Generaciones enteras han sufrido igual suerte, y yo, que no puedo cambiar esto, debo someterme. ¡Trabajemos pues y procuremos vivir lo mejor posible!

Muy bien. En ese caso la propia vida se tomará la molestia de iluminarte. Un día llega una crisis, una de esas crisis que ya no son meros fenómenos pasajeros, como antes, sino una crisis que destruye completa una industria, que hunde a miles de obreros en la miseria, que destroza a familias enteras. Lucharás contra la desgracia como el resto. Pero verás pronto que tu mujer, tu hijo, tu amigo, sucumben poco a poco a las privaciones, se desmoronan ante tus propios ojos. Por pura necesidad de comida, por falta de cuidados y de asistencia médica, acaban sus días en el jergón del pobre, mientras el rico vive su vida gozosa en las calles soleadas de la gran ciudad, ignorando a los muertos de hambre. Comprenderás entonces lo absolutamente repugnante que es esta sociedad. Reflexionarás entonces sobre las causas de esta crisis, y tus reflexiones penetrarán hasta las profundidades de esa abominación que coloca a millones de seres a merced de la codicia brutal de un puñado de frívolos inútiles. Entonces comprenderás que los socialistas tienen razón cuando dicen que nuestra sociedad actual puede y debe ser reorganizada por completo.

Pasemos de la crisis general a tu caso concreto. Un día en que tu patrón intenta una nueva reducción de salarios para exprimirte unos céntimos más y aumentar así, aún más, su fortuna, protestas. Pero él te contesta altivo: Pues vete y come hierba, si no quieres trabajar al precio que te ofrezco. Entonces comprenderás que tu patrón no sólo intenta esquilarte como a una oveja, sino que además te considera una especie de animal inferior; que no contento con tenerte apresado en sus garras implacables por el sistema salarial, ansía además convertirte en su esclavo en todos los aspectos. Quizás te doblegues entonces, prescindas del sentimiento de dignidad humana y acabes soportando todas las humillaciones posibles. Pero quizás se te suba la sangre a la cabeza, te estremezcas ante la odiosa pendiente por la que te deslizas, contestes y, sin trabajo, en la calle, comprendas cuánta razón tienen los socialistas cuando dicen: ¡Rebélate! ¡Alzate contra esta esclavitud económica! Entonces vendrás y ocuparás tu puesto en las filas socialistas, y lucharás en ellas por la completa destrucción de toda esclavitud: económica, social y política.

Todos vosotros, pues, jóvenes honrados, hombres y mujeres, campesinos, trabajadores, artesanos, soldados, comprenderéis cuáles son vuestros derechos y os uniréis a nosotros. Vendréis a trabajar con vuestros hermanos para preparar esa revolución que barrerá todo vestigio de esclavitud, que arrancará toda cadena, que quebrará todas las tradiciones viejas y gastadas y que abrirá a la especie humana un campo nuevo y mayor de vida jubilosa y establecerá al fin libertad verdadera, igualdad real, fraternidad sin trabas entre todos los seres humanos. Trabajo de todos, trabajo para todos: ¡el goce pleno de los frutos del trabajo, el desarrollo completo de todas las facultades, una vida racional, humana y feliz!

No dejes decir a nadie que nosotros, sólo un pequeño grupo, somos demasiado débiles para alcanzar el majestuoso objetivo al que nos dirigimos. Mira y verás cuántos hay que sufren injusticia. Nosotros, labradores que trabajamos para otro, y mascamos paja mientras el amo come trigo, nosotros, somos millones de hombres. Nosotros, trabajadores que tejemos la seda y el terciopelo para poder vestir andrajos, nosotros, también, somos una multitud innumerabie; y cuando el estruendo de las fábricas nos conceda un momento de reposo, inundaremos calles y plazas como el mar en una marea viva. Nosotros, soldados a quienes se conduce con una voz de mando, o a golpes, nosotros, que recibimos balas para que nuestros oficiales consigan cruces y pensiones, nosotros, también, pobres idiotas que no hemos sabido hasta ahora nada mejor que enfilar los fusiles contra nuestros hermanos, sólo tendríamos que volverlos atrás, hacia esos personajes emplumados y condecorados que son tan buenos como para mandarnos, para ver que una palidez de pavor cubriría sus rostros.

Ay, todos nosotros juntos, nosotros que sufrimos y somos insultados diariamente, nosotros somos multitud infinita, nosotros somos océano que puede abarcar todo y cubrir todo. Cuando tengamos la voluntad de hacerlo, en ese mismo instante, habrá justicia: en ese mismo instante morderán el polvo los tiranos del mundo.

miércoles, marzo 29, 2006

hoy

estoy podrido de escuchar a la gente, ser receptivo de sus miserias, ser abierto a comprender a todos, ayudarlas, de ser el escuchador

tengo ganas de hablar y nadie me escucha, nadie te tiende una mano sincera, todas manos interesadas, no esta bueno. Me maldigo a veces por ser como soy.

no, no puedo cambiar el mundo, ni siquiera puedo cambiarme a mi mismo. Se acabo el positivismo

jueves, marzo 23, 2006

Rodolfo Walsh

El lo vio todo con claridad, pudo ver mas alla de la coyuntura.

Y por eso, creo que hoy es un buen día para recordarlo, pero no nos quedemos en el mero recuerdo, redoblemos la lucha, no permitamos mas crimenes en nuestro país, han pasaron 30 años, y el sueño aun sigue vive, vamos por el.

CARTA ABIERTA DE RODOLFO WALSH
A LA JUNTA MILITAR


1. La censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.
El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades.
El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.
Ilegítimo en su origen, el gobierno que ustedes ejercen pudo legitimarse en los hechos recuperando el programa en que coincidieron en las elecciones de 1973 el ochenta por ciento de los argentinos y que sigue en pie como expresión objetiva de la voluntad del pueblo, único significado posible de ese "ser nacional" que ustedes invocan tan a menudo.
Invirtiendo ese camino han restaurado ustedes la corriente de ideas e intereses de minorías derrotadas que traban el desarrollo de las fuerzas productivtas, explotan al pueblo y disgregan la Nación. Una política semejante sólo puede imponerse transitoriamente prohibiendo los partidos, interviniendo los sindicatos, amordazando la prensa e implantando el terror más profundo que ha conocido la sociedad argentina.

2. Quince mil desaparecidos, diez mil presos, cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra desnuda de ese terror.
Colmadas las cárceles ordinarias, crearon ustedes en las principales guarniciones del país virtuales campos de concentración donde no entra ningún juez, abogado, periodista, observador internacional. El secreto militar de los procedimientos, invocado como necesidad de la investigación, convierte a la mayoría de las detenciones en secuestros que permiten la tortura sin límite y el fusilamiento sin juicio.1
Más de siete mil recursos de hábeas corpus han sido contestados negativamente este último año. En otros miles de casos de desaparición el recurso ni siquiera se ha presentado porque se conoce de antemano su inutilidad o porque no se encuentra abogado que ose presentarlo después que los cincuenta o sesenta que lo hacían fueron a su turno secuestrados.
De este modo han despojado ustedes a la tortura de su límite en el tiempo. Como el detenido no existe, no hay posibilidad de presentarlo al juez en diez días según manda un ley que fue respetada aún en las cumbres represivas de anteriores dictaduras.
La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales reaparecen en los testimonios junto con la picana y el "submarino", el soplete de las actualizaciones contemporáneas.2
Mediante sucesivas concesiones al supuesto de que el fin de exterminar a la guerilla justifica todos los medios que usan, han llegado ustedes a la tortura absoluta, intemporal, metafísica en la medida que el fin original de obtener información se extravía en las mentes perturbadas que la administran para ceder al impulso de machacar la sustancia humana hasta quebrarla y hacerle perder la dignidad que perdió el verdugo, que ustedes mismos han perdido.

3. La negativa de esa Junta a publicar los nombres de los prisioneros es asimismo la cobertura de una sistemática ejecución de rehenes en lugares descampados y horas de la madrugada con el pretexto de fraguados combates e imaginarias tentativas de fuga.
Extremistas que panfletean el campo, pintan acequias o se amontonan de a diez en vehículos que se incendian son los estereotipos de un libreto que no está hecho para ser creído sino para burlar la reacción internacional ante ejecuciones en regla mientras en lo interno se subraya el carácter de represalias desatadas en los mismos lugares y en fecha inmediata a las acciones guerrilleras.
Setenta fusilados tras la bomba en Seguridad Federal, 55 en respuesta a la voladura del Departamento de Policía de La Plata, 30 por el atentado en el Ministerio de Defensa, 40 en la Masacre del Año Nuevo que siguió a la muerte del coronel Castellanos, 19 tras la explosión que destruyó la comisaría de Ciudadela forman parte de 1.200 ejecuciones en 300 supuestos combates donde el oponente no tuvo heridos y las fuerzas a su mando no tuvieron muertos.
Depositarios de una culpa colectiva abolida en las normas civilizadas de justicia,incapaces de influir en la política que dicta los hechos por los cuales son represaliados, muchos de esos rehenes son delegados sindicales, intelectuales, familiares de guerrilleros, opositores no armados, simples sospechosos a los que se mata para equilibrar la balanza de las bajas según la doctrina extranjera de "cuenta-cadáveres" que usaron los SS en los países ocupados y los invasores en Vietnam.
El remate de guerrilleros heridos o capturados en combates reales es asimismo una evidencia que surge de los comunicados militares que en un año atribuyeron a la guerrilla 600 muertos y sólo 10 ó 15 heridos, proporción desconocida en los más encarnizados conflictos. Esta impresión es confirmada por un muestreo periodístico de circulación clandestina que revela que entre el 18 de diciembre de 1976 y el 3 de febrero de 1977, en 40 acciones reales, las fuerzas legales tuvieron 23 muertos y 40 heridos, y la guerrilla 63 muertos.3
Más de cien procesados han sido igualmente abatidos en tentativas de fuga cuyo relato oficial tampoco está destinado a que alguien lo crea sino a prevenir a la guerrilla y Ios partidos de que aún los presos reconocidos son la reserva estratégica de las represalias de que disponen los Comandantes de Cuerpo según la marcha de los combates, la conveniencia didáctica o el humor del momento.
Así ha ganado sus laureles el general Benjamín Menéndez, jefe del Tercer Cuerpo de Ejército, antes del 24 de marzo con el asesinato de Marcos Osatinsky, detenido en Córdoba, después con la muerte de Hugo Vaca Narvaja y otros cincuenta prisioneros en variadas aplicaciones de la ley de fuga ejecutadas sin piedad y narradas sin pudor.4
El asesinato de Dardo Cabo, detenido en abril de 1975, fusilado el 6 de enero de 1977 con otros siete prisioneros en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército que manda el general Suárez Masson, revela que estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las 3 Armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno.

4. Entre mil quinientas y tres mil personas han sido masacradas en secreto después que ustedes prohibieron informar sobre hallazgos de cadáveres que en algunos casos han trascendido, sin embargo, por afectar a otros países, por su magnitud genocida o por el espanto provocado entre sus propias fuerzas.5
Veinticinco cuerpos mutilados afloraron entre marzo y octubre de 1976 en las costas uruguayas, pequeña parte quizás del cargamento de torturados hasta la muerte en la Escuela de Mecánica de la Armada, fondeados en el Río de la Plata por buques de esa fuerza, incluyendo el chico de 15 años, Floreal Avellaneda, atado de pies y manos, "con lastimaduras en la región anal y fracturas visibles" según su autopsia.
Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.6
Treinta y cuatro cadáveres en Buenos Aires entre el 3 y el 9 de abril de 1976, ocho en San Telmo el 4 de julio, diez en el Río Luján el 9 de octubre, sirven de marco a las masacres del 20 de agosto que apilaron 30 muertos a 15 kilómetros de Campo de Mayo y 17 en Lomas de Zamora.
En esos enunciados se agota la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3 A de López Rega, capaces dc atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea 7, sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera o el brigadier Agosti. Las 3 A son hoy las 3 Armas, y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre "violencias de distintos signos" ni el árbitro justo entre "dos terrorismos", sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte.8
La misma continuidad histórica liga el asesinato del general Carlos Prats, durante el anterior gobierno, con el secuestro y muerte del general Juan José Torres, Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz y decenas de asilados en quienes se ha querido asesinar la posibilidad de procesos democráticos en Chile, Boliva y Uruguay.9
La segura participación en esos crímenes del Departamento de Asuntos Extranjeros de la Policía Federal, conducido por oficiales becados de la CIA a través de la AID, como los comisarios Juan Gattei y Antonio Gettor, sometidos ellos mismos a la autoridad de Mr. Gardener Hathaway, Station Chief de la CIA en Argentina, es semillero de futuras revelaciones como las que hoy sacuden a la comunidad internacional que no han de agotarse siquiera cuando se esclarezcan el papel de esa agencia y de altos jefes del Ejército, encabezados por el general Menéndez, en la creación de la Logia Libertadores de América, que reemplazó a las 3 A hasta que su papel global fue asumido por esa Junta en nombre de las 3 Armas.
Este cuadro de exterminio no excluye siquiera el arreglo personal de cuentas como el asesinato del capitán Horacio Gándara, quien desde hace una década investigaba los negociados de altos jefes de la Marina, o del periodista de "Prensa Libre" Horacio Novillo apuñalado y calcinado, después que ese diario denunció las conexiones del ministro Martínez de Hoz con monopolios internacionales.
A la luz de estos episodios cobra su significado final la definición de la guerra pronunciada por uno de sus jefes: "La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal".10

5. Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada.
En un año han reducido ustedes el salario real de los trabajadores al 40%, disminuido su participación en el ingreso nacional al 30%, elevado de 6 a 18 horas la jornada de labor que necesita un obrero para pagar la canasta familiar11, resucitando así formas de trabajo forzado que no persisten ni en los últimos reductos coloniales.
Congelando salarios a culatazos mientras los precios suben en las puntas de las bayonetas, aboliendo toda forma de reclamación colectiva, prohibiendo asambleas y comisioncs internas, alargando horarios, elevando la desocupación al récord del 9%12 prometiendo aumentarla con 300.000 nuevos despidos, han retrotraído las relaciones de producción a los comienzos de la era industrial, y cuando los trabajadores han querido protestar los han calificados de subversivos, secuestrando cuerpos enteros de delegados que en algunos casos aparecieron muertos, y en otros no aparecieron.13
Los resultados de esa política han sido fulminantes. En este primer año de gobierno el consumo de alimentos ha disminuido el 40%, el de ropa más del 50%, el de medicinas ha desaparecido prácticamente en las capas populares. Ya hay zonas del Gran Buenos Aires donde la mortalidad infantil supera el 30%, cifra que nos iguala con Rhodesia, Dahomey o las Guayanas; enfermedades como la diarrea estival, las parasitosis y hasta la rabia en que las cifras trepan hacia marcas mundiales o las superan. Como si esas fueran metas deseadas y buscadas, han reducido ustedes el presupuesto de la salud pública a menos de un tercio de los gastos militares, suprimiendo hasta los hospitales gratuitos mientras centenares de médicos, profesionales y técnicos se suman al éxodo provocado por el terror, los bajos sueldos o la "racionalización".
Basta andar unas horas por el Gran Buenos Aires para comprobar la rapidez con que semejante política la convirtió en una villa miseria de diez millones de habitantes. Ciudades a media luz, barrios enteros sin agua porque las industrias monopólicas saquean las napas subtérráneas, millares de cuadras convertidas en un solo bache porque ustedes sólo pavimentan los barrios militares y adornan la Plaza de Mayo , el río más grande del mundo contaminado en todas sus playas porque los socios del ministro Martínez de Hoz arrojan en él sus residuos industriales, y la única medida de gobierno que ustedes han tomado es prohibir a la gente que se bañe.
Tampoco en las metas abstractas de la economía, a las que suelen llamar "el país", han sido ustedes más afortutunados. Un descenso del producto bruto que orilla el 3%, una deuda exterior que alcanza a 600 dólares por habitante, una inflación anual del 400%, un aumento del circulante que en solo una semana de diciembre llegó al 9%, una baja del 13% en la inversión externa constituyen también marcas mundiales, raro fruto de la fría deliberación y la cruda inepcia.
Mientras todas las funciones creadoras y protectoras del Estado se atrofian hasta disolverse en la pura anemia, una sola crece y se vuelve autónoma. Mil ochocientos millones de dólares que equivalen a la mitad de las exportaciones argentinas presupuestados para Seguridad y Defensa en 1977, cuatro mil nuevas plazas de agentes en la Policía Federal, doce mil en la provincia de Buenos Aires con sueldos que duplican el de un obrero industrial y triplican el de un director de escuela, mientras en secreto se elevan los propios sueldos militares a partir de febrero en un 120%, prueban que no hay congelación ni desocupación en el reino de la tortura y de la muerte, único campo de la actividad argentina donde el producto crece y donde la cotización por guerrillero abatido sube más rápido que el dólar.
6. Dictada por el Fondo Monetario Internacional según una receta que se aplica indistintamente al Zaire o a Chile, a Uruguay o Indonesia, la política económica de esa Junta sólo reconoce como beneficiarios a la vieja oligarquía ganadera, la nueva oligarquía especuladora y un grupo selecto de monopolios internacionales encabezados por la ITT, la Esso, las automotrices, la U.S.Steel, la Siemens, al que están ligados personalmente el ministro Martínez de Hoz y todos los miembros de su gabinete.
Un aumento del 722% en los precios de la producción animal en 1976 define la magnitud de la restauración oligárquica emprendida por Martínez de Hoz en consonancia con el credo de la Sociedad Rural expuesto por su presidente Celedonio Pereda: "Llena de asombro que ciertos grupos pequeños pero activos sigan insistiendo en que los alimentos deben ser baratos".14
El espectáculo de una Bolsa de Comercio donde en una semana ha sido posible para algunos ganar sin trabajar el cien y el doscientos por ciento, donde hay empresas que de la noche a la mañana duplicaron su capital sin producir más que antes, la rueda loca de la especulación en dólares, letras, valores ajustables, la usura simple que ya calcula el interés por hora, son hechos bien curiosos bajo un gobierno que venía a acabar con el "festín de los corruptos".
Desnacionalizando bancos se ponen el ahorro y el crédito nacional en manos de la banca extranjera, indemnizando a la ITT y a la Siemens se premia a empresas que estafaron al Estado, devolviendo las bocas de expendio se aumentan las ganancias de la Shell y la Esso, rebajando los aranceles aduaneros se crean empleos en Hong Kong o Singapur y desocupación en la Argentina. Frente al conjunto de esos hechos cabe preguntarse quiénes son los apátridas de los comunicados oficiales, dónde están los mercenarios al servicio de intereses foráneos, cuál es la ideologia que amenaza al ser nacional.

Si una propaganda abrumadora, reflejo deforme de hechos malvados no pretendiera que esa Junta procura la paz, que el general Videla defiende los derechos humanos o que el almirante Massera ama la vida, aún cabría pedir a los señores Comandantes en Jefe de las 3 Armas que meditaran sobre el abismo al que conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán dcsaparecidas sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación de las atrocidades cometidas.

Estas son las reflexiones que en el primer aniversario de su infausto gobierno he querido hacer llegar a los miembros de esa Junta, sin esperanza de ser escuchado, con la certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en momentos difíciles.

Rodolfo Walsh. - C.I. 2845022
Buenos Aires, 24 de marzo de 1977.

viernes, marzo 17, 2006

¿Sobramos?


Aquí no sobramos nosotros.

Sobramos, según nos hacen entender, porque no hay trabajo para nosotros, no hay dinero con el que comprar los alimentos y cosas que necesitamos, no hay salud para nosotros, no hay educación para nosotros, sobramos porque no supimos entender que para estar bien y ganar en este perverso juego impuesto por la superviviencia teníamos que aplastar y joder al otro, a la otredad, al vecino, al compañero del trabajo, al desconocido otro que anda por la calle, no supimos entender, no pudimos aprender a explotar, a humillar, a pisotear, a estafar, ni siquiera a herir al otro, pero ojo, tampoco somos angelitos, tenemos nuestras terribles miserias y nuestras hermosas cualidades, cometemos errores pero intentamos aprender de ellos porque amamos la vida.

Somos los malos alumnos de la escuela del revés, somos los que resistimos las injusticias callados, pensando, observando, aprendiendo a darnos cuenta que las cosas no eran como creíamos, somos los que resistimos las injusticias y los atropellos luchando, reclamando, manifestando, somos los que nos quedamos sin trabajo y sin futuro y salimos a cortas las rutas y las calles, salimos a entorpecer los circuitos de este aparato enfermo llamado sociedad, y cortamos las rutas y nos vinieron a disparar, y morimos con nuestros caídos y renacimos con nuestros caídos, y gritamos: ¡ Basta ! y uno de uniforme recibió la órden y dijo: ¡Fuego!

Somos los que no estuvimos, pero supimos, y desconfiamos. Somos los que callamos. Somos los que tenemos miedo y los que no tenemos miedo. Somos los que no sabemos donde depositar nuestra esperanza porque nos cagaron siempre.

Somos los que siempre supimos o aprendimos que la humanidad no es asesina por naturaleza, que el sálvese quien pueda termina en suicidio, somos los que sabemos y los que todavía no sabemos que sabemos, que acá nos salvamos todos o no se salva nadie.

"El mundo del revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen, son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contratara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela." (9)

Hay palabritas que están muy maltratadas, palabras como: amor, utopía, deseo, poesía, democracia, libertad. El Siglo XXI se nos presenta tenso, muy tenso, confuso, muy confuso, y sumamente complejo. ¿Hay futuro? ¿Cómo te imaginas ese futuro? Me pregunto y te pregunto a vos que llegaste a esta parte del texto que escribo.

¿Cómo te imaginas el futuro?

La realidad la podremos cambiar cuando estemos de acuerdo y organizados, mientras tanto, veremos como son las cosas, tomaremos nota del nombre y apellido de los enemigos de la humanidad, estudiaremos y experimentaremos formas sociales distintas al sistema asesino actual. Brindaremos emocionados, y de un reojo veremos en un rincón, acurrucada, y aburrida, a la soledad. Sabremos lo que en sí es el deseo. Sentiremos en lo más profundo, esa, enormemente hermosa sensación de libertad, que no se va con el suspiro, se queda y se expande. Y estaremos justo sobre ella, sobre la utopía.

Justicia reclama el pueblo, porque es absurdo pensar que los que reclaman justicia son sólo los que a las manifestaciones van. ¡ Justicia Carajo!

miércoles, marzo 15, 2006

La computación es deporte

ya me dieron el diagnostico

despues de varias visitas a distintos medicos

si, tengo E P I C O N D I L I T I S

no se cuanto tiempo me queda de vida..

para los que no lo saben, esta enfermedad comienza atacandome los intestinos, se me forma una vivora en el riñon y me empieza a comer hasta llegar a los pulmones... en esa zona la vivora sera repelida por el tabaco, asi que ahi no me hago drama



El codo de tenista es una lesión localizada en el borde externo del codo, a nivel de la inserción de los músculos encargados de producir la extensión de la muñeca. La extensión de la muñeca

contra alguna resistencia es el movimiento que habitualmente ocasiona el dolor.

Cualquier tipo de práctica deportiva, no necesariamente el tenis, que obligue a extender repetida y forzadamente la muñeca lleva a una sobrecarga de los músculos encargados de realizar dicho movimiento con la consiguiente lesión de los mismos. Esto sucede, por ejemplo, al realizar un golpe de revés, donde el codo y la muñeca se extienden. Como factores predisponentes se destacan: músculos del hombro y la muñeca muy débiles, una técnica incorrecta, realizar golpes excéntricos y raqueta demasiado rígida o de mango muy corto.

También pueden desencadenar el dolor movimientos tales como los realizados al utilizar un destornillador.

Si bien generalmente este tipo de lesiones aparece alrededor de los sesenta años de edad, no es infrecuente de observarlos en personas más jóvenes.

Habitualmente, los síntomas aparecen en forma insidiosa, destacándose el dolor como el principal. Este dolor se localiza en la parte externa del codo cuando se realiza el golpe de revés o realizar movimientos con el antebrazo. Paulatinamente se hace más intenso, a punto tal que puede tornar imposible girar un picaporte, sostener una taza o verter el líquido de una jarra o botella.

Otras prácticas pueden producir esfuerzos similares llevando a este tipo de lesiones, observándose en pescadores, violinistas, codo izquierdo de jugadores de golf diestros, masajistas, entre otras.

En algunas personas puede producirse una curación espontánea luego de un año o año y medio de producida la lesión.



si señoras y señores, tengo lo mismo que tiene coria, gaudio, nalbandian, federer, nadal, soy un grande del deporte mundial, pero sin tanta facha y tanta guita

¿El tener codo de tenista me convierte en deportista?

ya creo que entre el codo de tenista (o epicondilitis) y el pie de atleta, me estan dando una señal divina, tengo que abandonar los deportes, pero de movida la recomendación de los medicos es que deje la computadora -_-

A ver, un pequeño test ¿Me parezco mas a pete sampras o a alguno de estos muchachos?




lunes, marzo 13, 2006

Mi fin de semana

fin de semana alocado, dormi poquiiito

hubo ensayo morronero y estuvo de pelos, no me dolio el brazo ni nada je, la tendinitis es historia, aparte estrene guitarra y sono del re carajo... la fecha del 25 ta complicada, pero ya va a salir... por ahora esta poooostergada.

lunes por la mañana, un asco, trabajar puaj... pero de algo hay que vivir ( ?)

el sabado me agarro la locura y case una tijera y me autocorte el pelo (asi quedo), tengo un peinado bien rocabily (pero para eso esta la gorra!), no se que me agarro, me revele contra los peluqueros.....




descripcion de la foto: Morrones en pleno exorcismo, el padre pitu le hace imposicion de manos al hermano ñandu (que podemos ver, estaba poseido por el demonio cantor), con camiseta blanca estilo abuelo, lo observamos al fizu recitando unas palabras de la biblia morron enciclicas no ciclicas del tomo 3 morron con aceitunas no cabem in pizzum "sal del cuerpo de este pecador, demonio del fashion tv, dejadnos feos y contentos"

eso es totototototodo amigos

viernes, marzo 10, 2006

mi cuerpo esta enfermo




no me siento bien

algo tengo, pero no se bien que es..., es mas que algo, es todo

creo que algo en la cabeza me esta afectando y alterando el cuerpo

los medicos no saben nada, no entienden

en mente enferma, cuerpo enfermo.




No creo que la anarquia sea una utopia

Pero si creo, que lo que estamos viviendo hoy es una utopia, utopia de unos pocos, algo que jamas de los jamases pensaron que podrian obtener, y lo han conseguido, de una manera tan facil y holgada que es increible, fue como un buen truco de magia, nos hicieron el verso y compramos, y aca estamos, tratando de reaccionar, pero es tanta la información que hay que asimilar que todaiva estamos intentando de procesarla.

Lo que no se dan cuenta, es que una vez que terminemos de procesar estos datos, iremos a por ellos y sonará el escarmiento.

Corremos con una ventaja, ellos son muy previsibles y nuestra lucha apela a la creatividad e ingenio constantemente.

¿Quién es el utopico?

miércoles, marzo 08, 2006

Mi nuevo instrumento, estoy contento





mi nuevo bb, mi epiphone les paul standard

tengo que ponerle un nombre, asi que tiren, es como un animalito del zoo....

a ver que se les ocurre....




estoy enfermo, tengo grpe, mocos,pero recuerden que el 25-3-06, vuelven los morrones y el resto nos importa un corno!!!! siguiendo con la gira "que feo soy" (?)

me fui

viernes, marzo 03, 2006

Drogas




dale mecha hindu drogon, fuma velotas, pasarella, el que come y no convida tiene un sapo en la barriga

a ver... quien gana y quien pierde con la prohibicion del libre uso de drogas.

¿Los politicos? - Ganan
¿Los transas? - Ganan
¿Los policias? - Ganan
¿Los intermediarios? - Ganan
¿Los jueces y fiscales? - Ganan
¿Los medicos? - Ganan

¿Los consumidores? - Pierden, peor calidad, precio mas caro, riesgo de ir preso, etc..

¿quienes se creen que son para dejarnos explorar nuestros cuerpos?
¿quien carajo tiene la autoridad moral para prohibirme a hacer algo que yo quiero?
¿porque nos hacen sentir como delincuentes cada vez que fumamos un porro?
¿porque hay drogas legales y drogas ilegales?
¿no estaria bueno que cada cual hiciese de su cuerpo lo que le de la regalada gana?

me tienen podrido, abajo el estado , arriba yo, eh no, abajo el estado nada mas y libertad para todos.

miércoles, marzo 01, 2006

Capitalismo = ¿Democracia?




voy a arrancar diciendo... "mejor pajaro en mano, que cien volando y cagandote en la cabeza", no se porque, pero se me ocurrio recien...


capitalismo: Régimen económico fundado en el predominio del capital como elemento de producción y creador de riqueza.

comunismo: Doctrina que propugna una organización social en que los bienes son propiedad común.

comunismo libertario: El inspirado en las doctrinas de Bakunin y Kropotkin, anarquistas rusos del siglo XIX, que considera imprescindible la previa destrucción y desaparición del Estado para instaurar el comunismo.

Anarquismo: Doctrina que propugna la desaparición del Estado y de todo poder.

Socialismo: Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes.



Ahora, para aquellos ilusos que creen que vivimos en una democracia, digan cual de estas opciones consideran que es la mas acertada a la realidad y se daran cuenta de que democracia 0

"democracia: Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.

¿Vivimos en democracia?
¿Algún politico que se encuentra en el congreso representa tus intereses?
¿Algun gobernador, politico aboga por tu bienestar?
¿Vos les delegaste el poder a los que estan gobernando?
¿Esto es un gobierno del pueblo?

hmmm, la respuesta esta bastante obvia.....

Creo que cualquiera de las otras tres 4 opciones (comunismo, comunismo libertario, anarquismo, y socialismo) son opciones 500 veces mas democratica que el capitalismo que vivimos

asi que no te dejen engañar, vivimos en estados capitalistas, donde el capital y la explotación estan por encima de las personas, y esto es algo que ocultan tras palabras como "democracia".


Blanquiemos la situación, digamos que asi estamos bien, que tenemos miedo de estar peor por eso defendemos lo poco que tenemos y nos importa poco lo que le pase a los demas, osea, nos importa, pero primero vienen nuestros intereses particulares, por eso no queremos cambios....si asi estamos bien, no? Los que sufren de este sistema no es por culpa nuestra....nosotros solo nos ocupamos de nosotros.... busquen a los culpables en otro lado.... yo no...... algunos nacemos con suerte y otros no, este es un juego como la ruleta, depende de donde nazcas y de familia provengas te va a ir bien o mal, no hay igualdad, todo ya nace cocinado, si nacemos en la capital federal nos va a ir medianamente bien mal regular pero no nos va a faltar lo basico, si te toca nacer en tucuman es mas riesgoso..... podes llegar a sufrir hambre o algo... crucemos los dedos, tenemos que tener alguna cabala a mano..

pero bueno, asi es el juego, es una quimera, y nosotros solo somos una pieza mas de la maquina que alimenta este juego, podemos ganar perder o empatar, pero no digamos que no estamos jugando, somos piezas claves que mueven este sitema, somos piezas estrategicas, somos los tornillos, el aceite y si queremos hacer algo, tenemos que salirnos y detenerla, sin nosotros no funciona

somos bien timberos.

domingo, febrero 26, 2006

¿La paz es el camino?


A veces me pongo a leer cosas que publican escritores, esta todo bien, es interesante, pero cada uno que escribe trata de llevar agua para su molino, siempre pasa...

Asi que cuando quiero interiorizarme en alguna personalidad en especial, tiendo a leer lo que estas personas han escrito, o escuchar lo que han dicho, sin intermediarios..

Asi que aca un compilado de frases, de mahatma gandhi... ¿Es el camino?

Cuanta sabiduria, y toda junta....
Mahatma Gandhi

Los 7 pecados sociales
1-Política sin principios
2-Economía sin moral
3-Bienestar sin trabajo
4-Educación sin carácter
5-Ciencia sin humanidad
6-Goce sin conciencia
7-Culto sin sacrificio

Frases

"Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena."

"Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible."

"La fuerza no proviene de la capacidad física sino de la voluntad indomable."

"Un minuto que pasa es irrecuperable. Conociendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?"

"Quisiera sufrir todas las humillaciones, todas las torturas, el ostracismo absoluto y hasta la muerte, para impedir la violencia."

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.

No dejes que se muera el sol sin que hayan muerto tus rencores

No debemos perder la fe en la humanidad que es como el océano: no se ensucia porque algunas de sus gotas estén sucias.

Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.

"La enfermedad es el resultado no sólo de nuestros actos sino también de nuestros pensamientos."

"El amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el mundo."

"Más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los buenos."

"El que retiene algo que no necesita es igual a un ladrón."

"Vale más gozar con el cuerpo que gozar con el pensamiento."

"Perdonar es el valor de los valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar."

No se nos otorgará la libertad externa más que en la medida exacta en que hayamos sabido, en un momento determinado, desarrollar nuestra libertad interna.

La verdad jamás daña a una causa que es justa.

Un país, una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.

Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él.

"He tomado sobre mis espaldas el monopolio de mejorar sólo a una persona, y esa persona soy yo mismo, y sé cuán difícil es conseguirlo."

"La alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha y no en la victoria."

"Con mi muerte lograrán tener mi cuerpo, más no mi sumisión"

"El día que pueda tocar una estrella, ese día dejaré de vivir en un país tan injusto."

"La muerte no es más que un sueño y un olvido."

"Un cobarde es incapaz de mostrar amor, hacerlo esta reservado para los valientes."

La verdadera educación consiste en obtener lo mejor de uno mismo. ¿Qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la Humanidad?

Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres.

La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio a pagar es la destrucción de quienes deberían disfrutar la libertad.

Uno debe ser tan humilde como el polvo para poder descubrir la verdad.

En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle.

Ganamos justicia más rápidamente si hacemos justicia a la parte contraria.

Imperfecto como soy, comencé con hombres y mujeres imperfectos, por un océano sin rutas.

Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad.

Dicen que soy héroe, yo débil, tímido, casi insignificante, si siendo como soy hice lo que hice, imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos.

Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga.

El capital no es un mal en sí mismo, el mal radica en su mal uso

Correrán ríos de sangre antes de que conquistemos nuestra libertad, pero esa sangre deberá ser la nuestra.

Quisiera sufrir todas las humillaciones, todas las torturas, el ostracismo absoluto y hasta la muerte, para impedir la violencia.

Hay que vigilar a los ministros que quieren hacerlo todo sólo con dinero.

El verdadero progreso social no consiste en aumentar las necesidades, sino en reducirlas voluntariamente; pero para eso hace falta ser humildes.

Sacrificarse a sí mismo es infinitamente superior que sacrificar a los demás.

La gente se arregla todos los días el cabello, ¿Porqué no el corazón?

viernes, febrero 24, 2006

Los educadores


Hoy, una recomendacion

Una pelicula bastante buena, y que me gusto mucho mucho mucho....., con un final, que da para pensar. Mirenla, tiene algunos baches, pero despues explota y deja una moraleja bastante interesante...

SINOPSIS:
Jan y Peter son dos jóvenes alemanes que comparten un destartalado piso y una vieja furgoneta. En apariencia son dos chicos normales, pero cual superhéroes modernos y atados al mundo real, por la noche se transforman en “Los Edukadores”. Entran a las más lujosas mansiones de la ciudad y aunque no sustraen nada, se dedican a cambiar las cosas de sitios, apilar muebles y dejar inquietantes notas del tipo: “Tenéis demasiado dinero” o “Los días de abundancia se han terminado” (título original de la película, mucho más acertado). Su propósito es simplemente asustar a los ricos y comenzar una revolución que acabe por repartir de forma justa la riqueza del mundo.

Jule, la novia de Peter se va a vivir con ellos, momento que coincide con un viaje de este en Barcelona. Entonces Jule y Jan empiezan a conocerse y este le cuenta su pequeño secreto: que ellos son los edukadores. A partir de entonces las cosas se complican: surge el amor entre ellos y en una correría “edukativa” nocturna cometen una torpeza y son cazados por un hombre que reconoce a la chica.

Entre los 3 deciden secuestrar al hombre, un rico sin escrúpulos con el que pasan unos días en una cabaña en pleno monte, alejados del mundanal ruido.



aguante la lluvia, es lo mejor. Me encantan los dias asi, el calor es una garompa para estar en la ciudad, todos pegajosos, viajando en bondi, apretados, sin una gota de aire, todos sudados

sábado, febrero 18, 2006

¿Cual camino?


que joven que era, o que hecho mierda que estoy??

aaaa, es hasta una pregunta cuasi filosofal, pero a la vez creo que es mejor prescindir de la respuesta.

y me pongo a pensar......... que tan bien tome las decisiones, porque la cosa es asi, generalmente recorro un camino en busqueda de algo, metiendole fuerza, garra, dedicación, sacrificio, tiempo, etc... y cuando estoy a punto de meter el gol, digo... vale la pena? valio la pena dejar de lado "x" cosas para conseguir esto? y casi automaticamente tomo otro rumbo, uno de empedrados , completamente antagonico al que habia recorrido, con la carga sobre las espaldas del desgaste vivido, un camino en el cual tengo todas las chances de perder, pero al mismo tiempo uno siente que esta vivo.

el camino que estoy recorriendo y retomando ahora, es el que me enseñaron mis viejos desde chiquito, uno en el que la libertad y la solidaridad tienen un papel preponderante, donde me siento capaz de conseguir siempre lo que busco si lucho, donde todo esta por hacerse, uno en el que nadie te regala nada y hasta donde a veces te ponen palos en las ruedas, pero es un camino en el cual uno se curte las manos, el corazon y la mente, convirtiendome tal vez, en una persona mas fuerte.

sin embargo, este camino, por momentos también me lo cuestiono, porque significa sacrificar algunas cosas (fisicas y materiales).

Hoy puedo comprender muchas mas cosas que hace algunos años, espero que tal vez, en unos años pueda decirme a mi mismo "buen trabajo".