miércoles, abril 16, 2008


Nestor Ivanovich Makhno (27 de octubre, 1889 - 25 de julio, 1934) fue un revolucionario anarquista ucraniano que se negó a unirse a los bolcheviques tras la Revolución de Octubre.

Nació el 27 de octubre de 1889 en la aldea de Gulái-Pole distrito de Alexandrovsk del gobierno Ekaterinonslar en Ucrania.

Siendo de familia de campesinos pobres y muriendo su padre a poco de nacer, tuvo que contribuir al mantenimiento de la familia (la madre y cuatro hermanos de corta edad) trabajando desde los 7 años como pastor de vacas y ovejas en verano y acudiendo a la escuela local en el invierno. Habiendo conseguido una pequeña instrucción, comenzó a los 12 años a trabajar como peón en las granjas de los colonos alemanes que proliferaban en esa época en Ucrania. Compartía con un reducido grupo de peones y campesinos el odio hacia las injusticias cometidas por los señores.

Con 16 años participa en la revolución de 1905 y tras contactar con diferentes grupos políticos se organiza en el movimiento libertario realizando peligrosas misiones. En 1908 es apresado por las autoridades zaristas y condenado a la horca por asociación anarquista y participación en actos terroristas. Debido a su juventud la condena fue conmutada por la de prisión perpetua. Es trasladado a la prisión central de Moscú, allí aprovecha su gran biblioteca y traba amistad con Archinoff, también condenado a trabajos forzados. Arnichoff, mucho más culto que Makhno, le ayuda a instruirse profundamente en varias materias. Sometido a un duro régimen por su espíritu rebelde y la organización de protestas contrae una afección pulmonar. Es liberado en 1917, junto con todos los presos políticos, por la insurrección del proletariado en Moscú.

Vuelto a Gulái-Pole comenzó a desplegar una actividad militante incansable y en el verano de 1917, durante el gobierno del demócrata Keresky en Rusia, era presidente del soviet local, de la unión de campesinos regional y de la unión profesional de obreros metalúrgicos y carpinteros.

En ese momento los austroalemanes ocupan el país y el Comité clandestino revolucionario de la zona le encarga, debido a las grandes simpatías de que goza, organizar batallones de obreros y campesinos. Viaja a Moscú en junio de 1918 y se entrevista con teóricos anarquistas en busca de métodos para avanzar en la concienciación libertaria de los campesinos. Pero encuentra a los viejos anarquistas pasivos e indecisos con sus relaciones con los bolcheviques. Sólo recibe consejos estimables del anciano Piotr Kropotkin y recela de los bolcheviques tras una conversación con Lenin.

A la vuelta es apresado por los austriacos, obteniendo la libertad gracias a un judío de Guláiaï-Pole que consiguió reunir una suma considerable. Ya en su región organiza con un trabajo enérgico partidas de guerrilleros voluntarios; la estrategia es apuntalar una región liberada desde la que extender la resistencia y a la vez concretar la revolución sobre bases libertarias. Sus mejores armas eran la temeridad y movilidad de sus escuadrones de caballería (más adelante organizó a la infantería en veloces carros de dos caballos típicos de la región) y, sobre todo, la complicidad de los campesinos, que lo ocultaban e informaban a pesar de las represalias y la quema de sus aldeas. Redactaba manifiestos sobre la Revolución Social, las comunas libres y organizaba reuniones continuamente.

El grupo de Nestor Makhno

Hay que detenerse en la leyenda negra atribuida a Makhno por los bolcheviques, leyenda que carece prácticamente de todo fundamento. Sin embargo el propio Volin destaca «debilidades de carácter de Makhno» negativas para el movimiento: su afición por la bebida que le producía rasgos autoritarios que le llevaron en alguna ocasión a decidir o imponer cosas al Consejo; reconoce que varios compañeros le señalaban a comandantes con iguales aptitudes que Makhno, en especial Kusilenco, excelente estratega, política y moralmente superior a Makhno; pero quizá por sus propias debilidades, Makhno era considerado más compañero, más digno de fiar por las masas campesinas.

Es el caso que Makhno, que había recibido numerosas heridas a lo largo de los años, sufre un balazo en el vientre el 21 de marzo contra el ejército bolchevique, y, a primeros de agosto es herido en siete ocasiones, la última en el cuello. Temiendo seriamente por su vida el Consejo resuelve su traslado al extranjero (Ucrania ya no es segura) para su curación. El 28 de agosto un destacamento logra romper el cerco bolchevique y cruza el Dniester con un nutrido grupo de heridos, entre ellos Makhno.

Una vez en Rumania la hostilidad de las autoridades le obliga a trasladarse a Polonia. Allí es arrestado, acusado de actividades antipolacas en Ucrania, y juzgado, quedando absuelto. Se traslada a Dantzig donde es otra vez detenido logrando huir a París auxiliado por los grupos anarquistas locales. Obligado a permanecer en París arrastra una existencia penosa, sin poder adaptarse al idioma y al ambiente y sufriendo terriblemente la evolución de sus heridas.

Esporádicamente procuraba mantener cierta actividad, cayendo luego en largos periodos inactivos. Intentó escribir todo lo sucedido en Ucrania pero sólo llegó al periodo de 1918 cuando llevaba tres volúmenes, que fueron editados tras su muerte en julio de 1935. Estaba casado y tenía una hija.

Durante su estancia en París Makhno demandó, mediante escritos y conversaciones, una mayor autodisciplina personal de los anarquistas y una organización capaz de dotar de efectividad y homogeneidad al movimiento. Parece que alabó en una entrevista con miembros de la FAI, entre los que estaba Buenaventura Durruti, la capacidad organizativa del anarquismo español de esa época.

La relación del Ejército Negro y de los Consejos de Insurgentes con los bolcheviques estuvo muy influenciada por la relación que existía entre Lenin y Nestor Makhno.

La relación personal era nula, pero Makhno admiraba enormemente a Lenin, hasta el punto de que mientras los anarquistas eran aniquilidados en Moscú, San Petersburgo y sus alrededores, pensaba que todo aquello ocurría a sus espaldas.

Makhno y Lenin se reunieron una vez en verano de 1918, cuando el primero huyó de Ucrania al ser esta invadida por los ejércitos austríacos. Durante ese año vivió un tiempo en Moscú, donde se reunió con los dirigentes bolcheviques y promovió la unión de los anarquistas rusos en Consejos populares. Makhno siempre pensó que los anarquistas sólo podían hacerse fuertes si se unían entre sí, y vivió en Moscú con la esperanza de consolidar la creación de un Consejo de Insurgentes ruso.

El encuentro con Lenin desarrolló en Makhno una profunda admiración hacia el comunista, pese a que durante la plática se mantuvieron en desacuerdo pero en términos de máxima cordialidad.

Durante la reunión, Lenin proclamó una frase lapidaria, a la que el campesino fue incapaz de responder: "Los anarquistas siempre están dispuestos a toda clase de sacrificios; son abnegados, pero también ciegos y fanáticos. Dejan escapar el presente por un futuro lejano". En tono más conciliador, después de explicar que Makhno era una excepción dentro de ese grupo, añadió: "Nosotros conocemos a los anarquistas tanto como los conoce usted mismo. La mayoría de ellos, o no piensan nada sobre el presente, o piensan bien poco, a pesar de la gravedad. Y para un revolucionario es vergonzoso no tomar resoluciones positivas sobre el mismo. La mayoría de los anarquistas piensan y escriben sobre el porvenir, sin entender el presente. Esto es lo que nos separa a nosotros, los comunistas, de los anarquistas. Sí, sí: los anarquistas son fuertes en las ideas sobre el porvenir, pero en el presente no pisan terreno firme y son deplorables, ya que no tienen nada en común con este presente.

Fue después de esas palabras cuando Makhno, según él mismo relata, se excusó ante Lenin por no ser más que un campesino poco instruido. No obstante, le informó de las hazañas del Ejército Negro y de las medidas sociales de los Consejos de Insurgentes, explicándole que la naturaleza de sus palabras se debía a su desconocimiento del tema, lo cual era debido a la mala calidad de sus informantes.

Nestor Makhno era un campesino con un sentimiento de libertad demasiado desarrollado, y pensó en la reunión que hablarle de tal modo al mismísimo Lenin era la cosa más natural del mundo.

Fue su único encuentro y es probable que Lenin entendiera al despedirle que era un inculto ingobernable que entorpecería con sus guerrillas la revolución proletaria, mientras que Makhno salió impresionado y convencido de que a partir de ese momento Lenin se esforzaría por informarse mejor.

Debido a esa admiración que en momentos rayó con la idolatría, Makhno fue incapaz de intuir la traición que sufrirían los anarquistas una vez expulsado el Ejército Blanco del país.

Alianza con los Bolcheviques

A principios de 1919 comenzaron los acercamientos entre bolcheviques y rebeldes ucranianos. En el Consejo de Insurgentes existía el común acuerdo de que, pese a las diferencias existentes, guerrear contra el Ejército Rojo pondría en riesgo la revolución en toda Rusia.

El acuerdo para una alianza entre el Ejército Negro y el Ejército Rojo tenía por objetivo unir las fuerzas para acabar primero con la reacción monárquica, estableciendo varias diferencias de los anarquistas con respecto a los bolcheviques, que serían abordadas más detenidamente cuando el Ejército Blanco fuera definitivamente expulsado de Ucrania.

Las claúsulas establecidas en este Tratado de Alianza, eran las siguientes:

a) El ejército insurreccional (Ejército Negro) conservará intacta su organización interna

b) Recibirá a comisarios políticos, nombrados por la autoridad comunista

c) No se subordinará al supremo comando rojo sino esrictamente en lo concerniente a las operaciones milítares propiamente dichas

d) No podrá ser desplazado del frente de Denikin

e) Recibirá municiones y aprovisionamientos igual que el Ejército Rojo

f) Conservará su nombre de Ejército Insurreccional Revolucionario y sus banderas negras.

Al Ejército Negro se le designó, en la formación conjunta, como Tercera Brigada.

Más tarde se le nombró Primera División Insurreccional Revolucionaria.

Cuando se rompió la alianza, recuperó su nombre original.

El acuerdo entre los bolcheviques y los anarquistas fue estrictamente militar, excluyéndose de mutuo acuerdo cualquier cuestión política. En consecuencia los campesinos libertarios mantuvieron su línea revolucionaria a nivel económico y social, según la cual la actívidad absolutamente libre de los trabajadores no admitía poder alguno en su región.

Esta alianza fue estrictamente militar, como demuestra parte del comunicado del II Congreso de Insurgentes el 12 de febrero de 1919:

"Los comisarios políticos y otros designados por el gobierno, no elegidos por nosotros, vigilan cada paso de los soviets locales y reprimen sin piedad a los camaradas obreros o campesinos que se posicionan en defensa de la libertaddel pueblo contra los representantes del poder central.

Este, bautizado gobierno obrero - campesino de Rusia y Ucrania, obece ciegamente al partido de los comunistas - bolcheviques que, en los estrechos intereses de su partido, persiguen de manera innoble al resto de organizaciones revolucionarias.

Detrás de su eslogan de dictadura del proletariado, los comunistas - bolcheviques han decretado su monopolio de la revolución, considerando contrarrevolucionarios a todos aquellos que no piensen como ellos.

El poder bolchevique arresta y fusila izquierdistas y anarquistas, prohíbe sus diarios, ahoga cualquier manifestación de la palabra revolucionaria."

En este II Congreso también se abordó la cuestión agraria, que era incompatible con los planteamientos bolcheviques:

"La tierra no le pertenece a nadie y sólo la puede utilizar quien la trabaje. La tierra debe pasar gratuitamente a manos de los campesinos laboriosos de Ucrania, según una norma igualitaria de trabajo, es decir que debe servir para garantizar las necesidades de cada quien. Hasta la resolución dela cuestión agraria, el congreso desea nque los comités agrarios locales establezcan inmediatamente el inventario de las tierras de terratenientes, tierras comunales y del resto.

Posteriormente dichos comités las repartirán entre los campesinos que no tienen tierra y los que no tienen suficiente para vivir, surtiéndoles así mismo de material para cultivar."

Primer conflicto entre el Consejo de Insurgentes y la autoridad soviética

La coexistencia de la ingeniería social soviética y el libertarismo anarquista era tan difícil de conseguir como la miscibilidad del aceite en el agua. A las pocas semanas de la alianza comenzaron las escaramuzas entre representantes de los soviets y los campesinos insurgentes, y se sucedieron cada vez con más frecuencia durante la primavera del año 1919.

En este ambiente de continua confrontación, se reunió el III Congreso de campesinos, obreros y guerrilleros, en Gulai - Pole, el 10 de abril de 1919. Se proponía fijar claramente las tareas inmediatas y pronunciarse sobre las perspectivas de la vida revolucionaria de la región.

Representantes de 72 distritos, representando a más de dos millones de personas, participaron en él.

El Comandante rojo Dybenko (izquierda) junto a Nestor Makhno (derecha)

Al final del congreso, llegó al Consejo de Insurgentes un telegrama del Comandante Dybenko, de la división bolchevique, declarando contrarrevolucionario al congreso y fuera de la ley a sus organizadores. El motivo era que los congresos de los Consejos de Insurgentes carecían de razón de ser, ya que de entonces en adelante las decisiones gubernativas en la región serían competencia del Soviet Militar Revolucionario de los Obreros y Campesinos Insurgentes.

El Soviet era una instancia con poder ejecutivo, que no podía aplicar otras medidas que las previamente autorizadas por el Consejo de Insurgentes, máxima autoridad civil para los campesinos makhnovistas.

El Congreso comprendió perfectamente el alcance de esta medida, que en la práctica era un Golpe de Estado. El Consejo de Insurgentes votó una protesta contraria, en el acto. La respuesta fue inmediatamente difundida entre los campesinos y los obreros de la región.

Días después, el Consejo de Insurgentes envió a las autoridades comunistas, en la persona de Dybenko, una respuesta detallada, en la que subrayaba el verdadero papel desempeñado por la región en la Revolución. En el mensaje, una frase para la historia: ¿Qué intereses debe defender un revolucionario? ¿Los de su partido o los del pueblo que, con su sangre, pone en marcha la revolución.

Durante los 18 meses siguientes, el Ejército Negro combatió contra los ejércitos Blanco y Rojo.

Si bien el objetivo principal de bolcheviques y anarquistas era el Movimiento Blanco que lideraba el General Denikin, los enfrentamientos entre batallones rojos y negros eran frecuentes. De hecho, Trotski llegó a decir que prefería una Ucrania en manos zaristas que en manos anarquistas.

Segunda alianza con los bolcheviques

La ofensiva del Barón de Wrangel sobre territorio ucraniano durante el verano de 1920 fue arrolladora, y el Ejército Negro perdió sus principales bastiones, incluido Gulai - Pole. El daño que sufrieron los anarquistas fue tan considerable, que durante varios meses telegrafió el Consejo de Insurgentes a Moscú solicitando ayuda.

Moscú ni siquiera respondió.

En septiembre de 1920 el Ejército Rojo sufrió una serie de derrotas que mermaron la moral y el número de combatientes. Las tropas de Wrangel se encontraron en disposición de atacar el Sur de Rusia, una frontera que siempre había guardado la irreductible actividad del Ejército Negro. El día siguiente de perder la ciudad de Ekaterinoslav, las autoridades soviéticas enviaron una delegación plenipotenciaria a la localidad ucraniana de Starobelsk, donde se selló una nueva alianza.

Muestras de júbilo entre combatientes del Ejército Negro en Starobelsk, con motivo de la segunda alianza anarco - bolchevique en septiembre de 1920

Las condiciones para la paz, recogidas en el Tratado de Starobelsk, eran las siguientes:

Convención del acuerdo militar y político preliminar entre el gobierno soviético de Ucrania y el Ejército insurreccional revolucionario (makhnovista) de Ucrania

Parte 1ª.: Acuerdo político

1. Liberación de todos los makhnovistas y anarquistas presos o exilados en todo el territorio de la república soviética; cese de toda persecución contra ellos, excepto para los que hayan emprendido la lucha armada contra el gobierno soviético.

2. Completa libertad, para makhnovistas y anarquistas, de propaganda pública de sus ideas y principios, por la palabra y la prensa, excepto la incitación al derrocamiento violento del poder soviético ya condición de respetar las disposiciones de la censura militar. Para todas sus publicaciones, los makhnovistas y los anarquistas, como organizaciones revolucionarias, reconocidas por el gobierno, dispondrán del aparato técnico del Estado, sometiéndose, naturalmente, a los reglamentos técnicos pertinentes.

3. Libre participación en las elecciones de los soviets y derecho a ser electos para makhnovistas y anarquistas. Libre participación en la organización del próximo quinto congreso panucraniano de los soviets en diciembre próximo.

Firman: Yakovieff, por el gobierno, y Kurilenko y Popoff, por el movimiento makhnovista.

Parte 2ª.: Acuerdo militar

1. El ejército makhnovista formará en las fuerzas armadas de la República como ejército de guerrilleros, subordinado, en cuanto a las operaciones, al mando supremo del Ejército Rojo. Conservará su estructura interna, sin obligación de adoptar las bases y los principios de organización del Ejército Rojo regular.

2. Al pasar por territorio soviético, hallarse en el frente o atravesarlo, el ejército makhnovista no aceptará en sus filas destacamentos o desertores rojos.

Notas: a) Las unidades o soldados rojos que el ejército insurreccional haya encontrado a la retaguardia del frente de Wrangel y se le hubiesen unido deberán volver a sus propias filas rojas.

b) Los guerrilleros makhnovistas que se hallan a la retaguardia del frente de Wrangel, así como todos los que se hallan al presente en las filas del ejército insurreccional, permanecerán en ellas, aunque hayan sido movilizados anteriormente por el Ejército Rojo.

3. A fin de aniquilar al enemigo común -el Ejército Blanco-, el ejército insurreccional revolucionario de Ucrania informará, a las masas trabajadoras que lo apoyan, sobre el acuerdo concertado, y recomendará a toda la población a cesar toda acción hostil contra el Poder de los soviets; por su parte, el gobierno de los soviets hará inmediatamente públicas las cláusulas del acuerdo.

4. Las familias de los combatientes del ejército insurreccional radicadas en territorio de la República de los Soviets gozarán de iguales derechos que las de los soldados del Ejército Rojo y serán provistas, al efecto, de los documentos necesarios, por el gobierno soviético de Ucrania.

Firmado: Frunze, comandante del frente sur; Belakun, Gussef, miembros del Consejo revolucionario del frente sur; Kurilenko, Popoff, delegados plenipotenciarios del Consejo y del comando del ejército insurreccional makhnovista.

Los delegados makhnovistas sometieron al gobierno de los soviets una cuarta cláusula de orden político:

Uno de los elementos esenciales del movimiento makhnovista es la lucha por la autoadministración de los trabajadores, por lo cual el ejército insurreccional estima de su deber insistir sobre el siguiente punto (el cuarto): en la región donde opere el ejército makhnovista la población obrera y campesina creará sus instituciones libres por la autoadministración económica y política; sus instituciones serán autónomas y vinculadas federativamente, mediante pactos, con los órganos gubernamentales de las repúblicas soviéticas.

Segundo Conflicto entre el Consejo de Insurgentes y la autoridad soviética

La imposibilidad de convivir con los bolcheviques, comenzó cuando el Ejército Negro puso en fuga a las tropas aliadas del Barón de Wrangel, el 15 de noviembre de 1920. A partir de ese momento, el incumplimiento de las autoridades bolcheviques respecto a lo firmado en Starobelsk fue intolerable para los anarquistas.

El 23 de noviembre de 1920 fueron apresados en Gulai - Pole nueve espías bolcheviques, pertenecientes a la XLII División de Fusileros del Ejército Rojo, que confesaron haber sido enviados por el servicio de contrespionaje para conocer los domicilios de Makhno, los líderes militares del Ejército Negro y los miembros del Consejo de Insurgentes. Los espías confirmaron que tenían órdenes de esperar la llegada del Ejército Rojo a Gulai - Pole, que se esperaba entre el 24 y 25 noviembre.

El Consejo de Insurgentes envió una queja formal al Soviet de Kharkhov, desde donde se ofreció una rápida respuesta atribuyendo el tema del espionaje a un malentendido, explicando que se había creado una comisión para investigar el asunto.

Pedro Rybin, secretario del Consejo de Gulai - Pole, se comunicó con el Soviet de Kharkhov en la mañana del 26 de noviembre. Las autoridades soviéticas confirmaron que el asunto dela XLII División sería arreglado a entera satisfacción de los anarquistas.

En la madrugada del 26 de noviembre, unas horas antes de la llamada de Rybin, varios líderes anarquistas habían sido arrestados o asesinados por el Ejército Rojo o la cheka. Dos horas después de la conversación de Rybin, el Ejército Rojo atacó Gulai - Pole sometiéndola a un intensivo bombardeo.

A la misma hora del ataque a Gulai - Pole fueron atacadas las fuerzas del Ejército Negro en Crimea, apenas una semana después de haber expulsado al Ejército Blanco de Ucrania.

El 26 de noviembre por la noche, Volin fue apresado en Kharkhov.

El 15 de diciembre de 1920 apareció en las páginas del diario de Kharkhov El Comunista, la siguiente carta, firmada por el General del Ejército Rojo Frunze, Comandante en Jefe del Frente Sur, fechada desde el 23 de noviembre:

A causa de la cesación de las hostilidades con Wrangel y de su completa derrota, el Consejo Revolucionario Militar del frente sur estima que la misión del ejército de guerrilleros ha terminado. Propone, pues, al Consejo Revolucionario Militar del ejército insurreccional (Ejército Negro) que se ponga de inmediato en acción para transformar los destacamentos insurreccionales de guerrilleros en unidades militares regulares integrantes del Ejército Rojo.

No hay ya razón para que el ejército insurreccional siga existiendo como tal. Al contrario, la existencia al lado del Ejército Rojo de estos destacamentos de una organización particular, que persigue fines especiales, produce efectos absolutamente inadmisibles. Es por ello que el Consejo Revolucionario Militar del Frente Sur prescribe al Consejo Revolucionario Militar del ejército insurreccional lo siguiente:

1º Todas las unidades del ex ejército insurreccional actualmente en Crimea deberán ser inmediatamente incorporadas al IV Ejército soviético, cuyo Consejo Revolucionario Militar se encargará de su transformación.

2º La sección de formaciones militares de Gulai-Pole deberá ser liquidada. Los combatientes serán distribuidos entre los destacamentos de reserva. según las indicaciones del comandante de esta parte del ejército.

3º El Consejo Revolucionario Militar del ejército insurreccional deberá tomar todas las medidas necesarias para explicar a los combatientes la necesidad de estas transformaciones.

Esta carta nunca llegó al Consejo de Insurgentes de Gulai - Pole, ni a ningún otro.

martes, enero 29, 2008

Turandot


Turandot es una ópera en tres actos con música de Giacomo Puccini y libreto de Giuseppe Adami y Renato Simoni. La ópera, inconclusa por la muerte de Puccini, fue completada por Franco Alfano y estrenada el 25 de abril de 1926 en La Scala de Milán.

Una de las partes más difíciles de la ópera se encuentra en el segundo acto y se inicia con la frase In questa reggia cuando Turandot explica la razón de su comportamiento. Musicalmente, esta parte exige sobreagudos por parte de la soprano que combinados con la capacidad wagneriana que requiere el personaje, la hacen particularmente difícil. En el tercer acto se encuentra una de las arias más conocidas para tenor, Nessun dorma que representa la victoria del amor sobre el odio, donde Calaf canta que nadie duerma para descubrir el nombre del joven héroe. Otro aspecto musicalmente notable es el enfrentamiento entre tenor y soprano, en el segundo acto, que muchos comparan con lo que hizo antes Puccini en Tosca, también en el segundo acto, cuando enfrenta la voces del barítono y la soprano, Scarpia y Tosca.

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Acto I

Boceto original para la escenografía del Primer Acto por el pintor italiano Galileo Chini
Boceto original para la escenografía del Primer Acto por el pintor italiano Galileo Chini

En la primera escena el pueblo de Pekín escucha la proclama de uno de los mandarines del emperador ("Popolo di Pekino..."), por el cual informa que la princesa se casará con aquel príncipe que responda correctamente los tres acertijos impuestos por su majestad. De no hacerlo así, morirá. Paso seguido, se informa que el Príncipe de Persia ha fallado, por lo tanto morirá al salir la luna. La gente acude a tal acto y llegan a la ciudad un ciego acompañado por una esclava quien lo guía. Entre la multitud, cae al suelo y es recogido por quien lo reconoce como su padre. El ciego es en realidad el rey Timur que tras perder la batalla, escapa junto a su guía para que ella mendigue por él. El príncipe, ante tal gesto de la mujer pregunta por qué tal noble acto y ella responde porque "un día, en palacio, tú me sonreíste".

El verdugo Pu-Tin-Pao aparece tras el clamor popular quienes cantan sobre la sangre derramada en el reino de Turandot, la princesa. Todo es jolgorio hasta que el pueblo enmudece al aparecer el príncipe de Persia y piden piedad por la vida del mismo ("O giovanotto! Grazia, grazia..."). El príncipe que había ayudado a su padre en las calles observa con horror el espectáculo, uniéndose al pueblo despreciando tal acto cruel. Pero es allí cuando hace su aparición la princesa quien con un gesto, ordena al verdugo que prosiga y vuelve a sus aposentos. Allí, el príncipe de misterioso origen cae completamente cegado ante la belleza de la princesa ("O divina bellezza! O meraviglia!") de tal forma que decide quedarse allí, sin escuchar las súplicas de su padre y la esclava para entrar en razones, y decide entonces probar su suerte para conquistar el corazón de la princesa. Cuando está dispuesto a golpear el gong tres veces para entrar a la prueba, tres ministros del emperador, Ping, Pang y Pong, le cortan el paso para intentar convencerlo de que no se arriesgue por algo así ya que, de todas formas, Turandot es solo una mujer y siendo él tan poderoso, podría conseguir mujeres a montones.

En ese momento, algunas cortesanas aparecen pidiendo silencio. Liu, la esclava, ruega al príncipe que desista en uno de los momentos más dramáticos y cautivantes del primer acto, un aria que requiere un tono soprano muy cuidado en su modulación y ejecución. Pero el príncipe le dice que ya es tarde, y que lo hará de todas formas, por lo que le pide que acompañe a su padre antes de dirigirse al gong gigante montado en el escenario, al que golpea tres veces.


Acto II

Cerca del palacio del Emperador
Boceto para el Segundo Acto, cuadro I.
Boceto para el Segundo Acto, cuadro I.

Los tres ministros, Ping, Pang y Pong, narran sus desventuras y las situaciones por las que han tenido que pasar por el capricho de la princesa, en un acto más liviano para el espectador. Hacen un repaso de los distintos pretendientes que la princesa ha tenido y los tres cantan para finalizar, poder por fin volver un poco a sus hogares para descansar, tras un final feliz con casamiento y poder lograr así un poco de paz para China. Desde el Palacio les anuncian que se presenten para el enésimo pretendiente, que nos lleva al siguiente cuadro.

Cuadro II

Palacio del Emperador

Llegan los ministros y los guardias y cortesanas se aprestan a la llegada del emperador, quien preside la ceremonia, aclamado por el pueblo. Él mismo intenta advertir y detener al príncipe , deseando querer parar con el baño de sangre y no queriendo "cargar con el peso de joven vida" por las pruebas pero recibe la negativa del solicitante. El mandarín lee nuevamente la ley impuesta al perdedor, quien deberá morir al fallar.

Boceto original para el Segundo Acto, cuadro II
Boceto original para el Segundo Acto, cuadro II

Turandot aparece en escena y explica el porqué de su fría actitud frente a sus pretendientes ("In questa reggia..."). Una de sus antepasados, la princesa Lou-Ling fue violada por un extranjero y dejada a su muerte. Ella desea vengarla entonces, imponiendo su prueba mortal a todos los príncipes que vienen de distintos reinos para conquistarla. Luego Turandot misma formula los acertijos. El primero es "Quién es el fantasma que cada noche nace de nuevo en el hombre y muere cada día?" El príncipe piensa y acierta respondiendo "La esperanza". Nuevamente ella pregunta, "Qué es lo que flamea como una llama y no es fuego, y arde como la fiebre pero se enfría en la muerte?", siendo la respuesta del príncipe "La sangre". Finalmente, temblorosa y perdiendo la compostura, formula su tercer pregunta de la siguiente manera "Qué es lo que quema como el hielo, y cuanto más frío es, más quema?". Al dudar por varios instantes, Turandot rie de la suerte del concursante. Éste, al observarla directamente a los ojos y contemplar su belleza, se reincorpora triunfante y responde "Turandot". El consejo de mandarines acepta la respuesta como correcta y el reino se regocija, vivando al ganador. Ella clama entonces a su padre por piedad, para que no entregue a su hija en manos de este extranjero, pero el emperador replica que la palabra fue dada. El príncipe, al ver la resistencia de la princesa le propone un nuevo acertijo: si ella adivina su nombre antes del alba, él morirá. ("Dimmi il mio nome e all'alba morirò..."). Ella, naturalmente, acepta la apuesta.


Acto III
Noche. Jardines del Palacio

Turandot ordena que habrá pena de muerte a todo el mundo que sepa el nombre del príncipe y no lo diga. Los guardias recorren las calles entonces, pidiendo que nadie duerma en Pekín. El príncipe entonces canta el aria más famosa de la ópera, Nessun dorma (Nadie duerme) en la noche, siendo la pieza más destacada de la obra. Ping, Pang y Pong se presentan nuevamente intentando convencer al príncipe otra vez para que termine con esto, intentando ofrecerle mujeres y riquezas pero él sigue firme en su decisión de conseguir lo que se propuso. Los guardias entonces encuentran a

Boceto de la escenografía para el Tercer Acto, escena 1.
Boceto de la escenografía para el Tercer Acto, escena 1.
su padre Timur y a Liu, a quien amenazan de muerte para que el príncipe revele su nombre. Llega la princesa y Ping, a través del verdugo, empiezan a torturarla pero Liu entoncs, declara que ella sabe el nombre pero se niega a declararlo incluso diciendo que pueden torturarla hasta el cansancio, pero ella no cederá. Se ejecuta entonces otra importante aria dentro de este acto cargada de dramatismo romántico en donde Turandot pregunta a Liu, el porqué de su fuerza interior para soportar tal dolor ("Chi posse tanta forza nel tuo cuore?") a lo que la esclava responde que es amor ("Principessa, l'amore!"). Le brinda entonces, según sus palabras, su amor a su señor mediante el silencio del amor inconfesado agregando que si ella le brinda su nombre, ella le dará su amor y ya no le quedará nada. Le advierte incluso a la princesa que ella también caerá rendida a su amor y en un acto final de sacrificio por amor, toma una de las armas de los guardias a su lado y se suicida. El coro de la gente de Pekín grita "Parla! Parla! Il nome!" mientras Liu muere en brazos del príncipe, manteniendo su palabra hasta el final. Su padre, Timur, se retira junto al cuerpo de Liu, quien es trasladado por los guardias a su morada final. Perturbado por el acontecimiento, el príncipe enfrenta a la princesa recriminándole su frialdad derramando sangre inocente ("Principessa di gelo!") y agregando además que su "hielo es una mentira". Tras una larga conversación, el príncipe logra besarla quebrando la rígida actitud de Turandot al punto de que acepta su derrota, pidiéndole que no la estreche entre sus brazos. Finalmente, el príncipe, con resignación revela su nombre: "Io son Kalaf, figlio di Timur" (Soy Calaf, hijo de Timur). Es el amanecer, y suenan las trompetas de palacio.

Cuadro II

En el Palacio
Boceto para la última escena de la obra
Boceto para la última escena de la obra

El Emperador se hace presente junto a toda su corte frente a su pueblo ("Diecimila anni al nostro Imperatore!"), para que su hija, la princesa Turandot revele el nombre del misterioso príncipe. Todos esperan espectantes la respuesta y cuando el momento llega, ella responde a su padre que conoce el nombre del extranjero "Il suo nome è ...Amor" (Su nombre es... amor). El pueblo estalla en alegría, exclamando

Amor!
O sole! Vita! Eternità!
Luce del mondo e amore!
Ride e canta nel sole
l'infinità nostra felicità!
Gloria a te! Gloria a te!
Gloria!
¡Amor!
¡Oh sol! ¡Vida! ¡Eternidad!
¡Luz del mundo y del amor!
¡Ríe y canta solo por
nuestra infinita felicidad!
¡Gloria a tí! ¡Gloria a tí!
¡Gloria!

La celebración se realiza dentro de un vibrante final con todos los coros participantes de la obra cantando esta última estrofa juntos, brindando al espectador un desenlace de fuerte contenido emotivo.

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Historia

Turandot es un nombre de origen persa que significa “La hija de Turan”. Turan era una region de Asia Central que era parte del Imperio Persa. El origen de la historia de Turandot se remonta a un poema de Nezami, uno de los grandes poetas épicos de la literatura persa, llamado “Las siete bellezas” o “Las siete princesas”. Este poema relata la historia de un príncipe persa de la época Sasánida, que tenía 7 princesas, cada una de ellas proveniente de un lugar distinto del imperio: Egipto, China, Rusia, Grecia, Turquía, India, Asia central. Una de estas princesas, de origen Ruso, no encontraba ningún hombre que sea digno de ella, y por eso se encierra en una fortaleza y declara que se entregaría al hombre que la encuentre y pueda resolver una serie de enigmas. Pero una vez resueltos los enigmas, debía pasar por su “puerta secreta guardada por misteriosas espadas que amenazan con decapitar al intrépido”.

Esta historia fue recogida por Francois de la Croix, un orientalista francés contemporáneo de Antoine Galland, traductor de “Las mil y una noches”, en una colección de cuentos llamada “Los mil y un días”. En esta obra se hace una transposición cultural de la princesa rusa original a una fría y cruel princesa china llamada “Turandokht”. Esta transposición tiene como objeto acentuar el carácter exótico de la historia.

A partir de este relato, Carlo Gozzi creó una tragicomedia al estilo de la Comedia del arte, que luego fue recreada por el poeta alemán Friedrich Schiller. El texto de la ópera está basado en una traducción italiana de esta obra.

Puccini comenzó a trabajar en Turandot en marzo de 1920 después de reunirse con los libretistas Giuseppe Adami y Renato Simoni. Inició composición en enero de 1921. En marzo de 1924, había completado la ópera hasta el dueto final. Sin embargo, no había quedado satisfecho con el libreto del dueto y no reanudó el trabajo hasta el 8 de octubre, escogiendo la cuarta versión que hizo Adami del texto. El 10 de octubre le diagnostican a Puccini cáncer de garganta y muere pocas semanas después, el 29 de noviembre, dejando tan solo treinta y seis páginas con esbozos sobre el final de Turandot. Puccini también dejó instrucciones para que Riccardo Zandonai terminara la ópera, sin embargo su hijo Tonio objetó esta decisión y fue comisionado Franco Alfano para concluir la obra.

El estreno de Turandot se realizó en La Scala de Milán, el 25 de abril de 1926. El director era Arturo Toscanini y los intérpretes eran los siguientes:

En la mitad del acto tercero, dos compases luego de las palabras "Liù, poesía!", la orquesta se detuvo, Toscanini bajó la batuta, se volvió al público y dijo "Qui il Maestro finí" ("Aquí terminó el maestro"). El telón descendió lentamente. Las representaciones posteriores incluyeron el final compuesto por Alfano.

En 2002, Luciano Berio compuso un nuevo final para Turandot que fue recibido con críticas mixtas.

Personajes

  • Turandot, princesa china (soprano)
  • Calaf, joven príncipe tártaro (tenor)
  • Timur, su padre (bajo)
  • Liù, joven esclava (soprano)
  • Altoum, el emperador (tenor)
  • Ping, grand canciller (bajo)
  • Pang, grand purveyor (tenor)
  • Pong, grand concinero (tenor)
  • Un mandarín (barítono)
  • El príncipe de Persia
  • El verdugo, Pu-Tin-Pao

Censura en China

Por muchos años, la República Popular China prohibió la representación de Turandot debido a que decían que maltrataba a China y a los chinos. Hacia finales de 1990 se reconsideró, y en septiembre de 1998, la ópera se estrenó, y por ocho noches en la Ciudad Prohibida, completo con opulentos escenarios y soldados del Ejército como extras. Fue una producción internacional, con dirección de Zhang Yimou como coreógrafo y Zubin Mehta como conductor (regiseur). Los roles de canto: Giovanna Casolla como la Princesa Turandot, Sergej Larin como Calaf, y Barbara Frittoli como Liù.






martes, enero 09, 2007

Simón Radowitzky

Simón Radowitzky (1891 - 1956)



[img]http://www.elhistoriador.com.ar/biografias/r/radowitzky.gif[/img]



"Mil y mil veces maldita tierra aborrecida del crimen, del sufrimiento y del sicario. Bajo el azote helado de tus huracanes gime el hombre; la angustia roe las almas de las víctimas; los abnegados, los Radowitzky, agonizan, mártires de la chusma del máuser, y, sobre el hórrido concierto de sollozos, se oye, siniestra, la carcajada del verdugo."



Así comenzaba un volante del diario anarquista La Protesta, para el 1º de Mayo de 1918, el Día de los Trabajadores. Estoy en Ushuaia, en el edificio del antiguo penal, y hablo sobre Simón Radowitzky ante una concurrencia formada principalmente por gente joven. Nunca hubiera soñado antes que iba a tener esa posibilidad. En los años setenta publiqué un libro que se titulaba Simón Radowitzky, ¿mártir o asesino?, que fue a parar a la hoguera de la dictadura de los Videla y Massera. ¿Quién era ese Simón Radowitzky que había sido una figura legendaria del movimiento obrero en las tres primeras décadas de este siglo y que había pasado veintiún años de su vida en la cárcel, la mayoría de ellos en el penal de Ushuaia, una de las páginas más negras de la historia penal del género humano de la cual tendríamos que avergonzarnos los argentinos? Y que se mantuvo no sólo durante el gobierno de los conservadores liberales sino también durante los tres gobiernos primeros del radicalismo. Los que más cantaron a Simón Radowitzky, llamado el "mártir de Ushuaia", fueron los payadores criollos en los mitines y asambleas obreras.



[i]"Traigo aquí para Simón

este manojo de flores,

del jardín de los dolores

del alma y del corazón:

traigo para aquel varón

valiente y decidido,

este manojo que ha sido

hecho con fibras del alma,

en un momento sin calma

de rebelde convencido." [/i]



Así cantaba el payador Manlio por la década del veinte.



Es que Simón había corporizado la violencia de abajo al matar de un preciso bombazo al jefe de policía coronel Ramón L. Falcón después que éste reprimiera brutalmente la manifestación obrera del 1º de Mayo de 1909. Ese día ocurrirá la más grande tragedia obrera hasta ese momento de nuestra historia social. La policía montada al mando del comisario Jolly Medrano, después de que sonara el clarinazo de ataque ordenado por el propio coronel Falcón, se lanza sobre las columnas obreras en la Plaza Lorea. Parece una estampa de la Rusia imperial cuando los cosacos atacaban concentraciones de famélicos proletarios en San Petersburgo o en Moscú. En la historia de las represiones obreras, la del coronel Falcón quedó como una de las más cobardes y alevosas. En un primer momento se cuentan treinta y seis charcos de sangre. Para explicar el drama, el militar traerá el argumento que todavía hoy se emplea en la Argentina: le echa la culpa a los "agitadores". Seguirán días de paro general proclamado por la FORA que tendrá un desarrollo muy violento. Esos días continuará la brutal represión y se seguirán sumando los muertos. Los obreros no se rinden porque:



[i]"Los tiempos ya terminaron

en que hubo feudales bravos

que agarraban a los esclavos

y fiero los azotaron

¡Hoy no! Ya se rebelaron,

Y ese hombre hoy, febril y ardiente

cuando ve que un prepotente

burgués quiere maltratarlo:

cara a cara ha de mirarlo,

cuerpo a cuerpo y frente a frente!" [/i]



Así fue. Ese joven judío de apenas 18 años, obrero metalúrgico, esperará al coronel Falcón y pondrá fin a la vida del orgulloso militar que era todo un símbolo para los hombres de uniforme: Falcón había sido el cadete número uno recibido en el Colegio Militar creado por Sarmiento. Simón trata de suicidarse pero es capturado, condenado a muerte y luego, como es menor de edad, a prisión perpetua a cumplir en el penal de Ushuaia, con el agravante de que cada año, en oportunidad de cumplirse cada aniversario de su atentado contra Falcón "deberá ser llevado a reclusión solitaria a pan y agua durante veinte días", como dirá la sentencia.



En la prisión, sólo comparable con la de la Isla del Diablo, Radowitzky se convertirá en el "mártir de la anarquía". Será un místico de la resistencia y del altruismo con los demás presos. Protagonizará una huida legendaria a través de los canales fueguinos hasta que es capturado por un buque de guerra chileno y entregado a los carceleros argentinos. Todos los castigos inimaginables serán entonces para él. Aunque enfermo de tuberculosis, el clima del extremo sur y el aislamiento no lo amedrentan y sigue siendo el defensor de los demás presos para quienes Simón es una personalidad mística y al que admiran casi con respeto religioso.



Sus compañeros de ideas de todo el país no lo abandonaron en ningún momento. Miles de mitines y su nombre siempre en la primera página de sus publicaciones. Hasta que en 1930, Yrigoyen firmará el indulto. Pero el gobierno radical no se aguanta al carismático atentador en territorio argentino y lo expulsa al Uruguay. Allí será detenido y poco después soportará presidio en la isla de Flores. Hasta que en 1936, ya en libertad, marchará a la Guerra Civil española a luchar contra el fascismo de Franco. Morirá en México en 1956 mientras trabajaba de obrero en una fábrica de juguetes, el mejor oficio que puede tener un ser humano.



Me paseo por las celdas del presidio de Ushuaia, cuarenta años después de la muerte del "santo de la anarquía". Los muros del oprobio. Oprobio que años después se iba a trasladar a los dominios de otros carceleros con uniforme militar: los campos de concentración de los Bussi, los Menéndez, los Camps. Pienso en estos verdugos cuando atravieso el portón de salida del ex presidio austral. Y me consuela un pensamiento que me asalta en ese momento. Esos tres jamás tuvieron juglares criollos que les cantaran. De Radowitzky quedan los recuerdos de esas coplas del auténtico pueblo:



[i]"Simón, la fe no desmaya

y el pueblo sí que resiste

te ha de sacar, Radowitzky,

de las mazmorras de Ushuaia."[/i]



 

martes, octubre 31, 2006

Severino Di Giovanni

El anarquista de las rosas rojas



Severino Di Giovanni (1901-1931) fue fusilado el 1º de febrero de 1931 por la dictadura de Uriburu. Tenía 29 años.
Considerado el “hombre más maligno que pisó tierra argentina”, se ocultó lo esencial de su personalidad: ser un representante de la violencia de abajo. De esos que la sociedad no tolera ni perdona. Creía en el derecho a matar al opresor aunque cayeran inocentes, y tenía un fundamento ideológico para sus actos. Llevó a cabo atentados con bombas y grandes asaltos en su raid revolucionario. Su foto ocupó la primera plana de los diarios y un comisario lo llamó un “Robin Hood moderno”.
Pero también era un hombre de ideas, un estudioso autodidacta, un escritor y periodista excepcional, un compañero solidario y un militante apasionado. Creía en el amor a rajatabla, en una sociedad más justa, en el respeto al individuo como tal. Y vivió un amor prohibido para la época.
El exilio americano
Nació en Chieti, Italia, el 17 de marzo de 1901. Estudió para maestro y, aunque no se recibió, ejerció hasta que el fascismo lo obligó al exilio. Mientras aprendía el oficio de tipógrafo y leía a Proudhon, Bakunin, Reclus, Kropotkin, Malatesta, Nietzsche y Stirner. En Italia, Mussolini imponía con sangre su autoridad. Miles de opositores eran muertos, encarcelados y expulsados. Muchos anarquistas recalaron en Argentina, entre ellos, Di Giovanni. Llegó a Buenos Aires en 1923 con su esposa Teresina y su hija Laura. Dos años más tarde nacieron sus otros hijos, Aurora e Ilvo.
Al principio, cultivaba y vendía flores. Más tarde consiguió trabajo como tipógrafo y se conectó con grupos antifascistas. Aprendió rápido el castellano y las crónicas de la época lo describían como un hombre de “rasgos bien conformados, rubio, tez ligeramente rosada, ojos color azul mar, de una luz intensa, casi febril...”.
En 1925, lo más selecto de la colectividad italiana en la Argentina, los “camisas negras” y las autoridades nacionales participaban de un evento en el Teatro Colón. Los anarquistas, al grito de asesinos, repudiaron a los representantes de Mussolini. Di Giovanni fue detenido por primera vez y el prontuario policial lo calificó de “terrible agitador anarquista”.
Fuerza movilizadora
El poder de los anarquistas movilizaba a miles de obreros, editaban periódicos que se vendían como pan caliente, tenían foros de debate y luchaban por los derechos laborales. Existían diversas corrientes. Por un lado, los que hacían el diario La Protesta, a cargo de López Arango y Abad de Santillán y la Fora (Federación Obrera Regional Argentina), que eran considerados el anarquismo oficial. Proponían la educación y la propaganda como medio de lucha. Por el otro, se encontraban los del periódico La Antorcha y los gremios autónomos de izquierda que, en cierta medida, avalaban el uso de la violencia política.
Además existían los “expropiadores”. Se dedicaban al robo y falsificación de dinero, porque consideraban que recuperaban parte del botín que la burguesía –elegantemente– le robaba a los obreros.
Y surgió Di Giovanni con su periódico Culmine, que propiciaba el anarquismo individual y la lucha “cara a cara” con el enemigo fascista. A través de Culmine, polemizó con los otros sectores, publicó sus poemas, se ocupó del tema de la emancipación femenina y de los compañeros caídos en la lucha o que estaban en prisión. Severino financiaba la revista con su trabajo, organizaba tertulias culturales y recibía el aporte de compañeros. Su lema era: “De la propaganda a los hechos”. Creía en las posibilidades del individuo para cambiar con su acción a la sociedad. Y lo puso en práctica. El mundo estaba conmocionado con la condena a muerte de Sacco y Vanzetti en Estados Unidos. Severino se sumó a la campaña por la liberación de los anarquistas.
El 16 de mayo de 1926, una bomba estalló frente a la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires. Fue el primer atentado de varios que realizó contra objetivos norteamericanos. El gobierno radical de Alvear inició una feroz represión y detuvo a cientos de anarquistas italianos. Los datos los proporcionaba la embajada de Mussolini a la policía argentina, ya que tenían una fluida relación.
En ese tiempo conoció a Paulino y Alejandro Scarfó, a través de quienes entraría a la vida de Severino una adolescente que lo haría estremecer de amor con su ojos negros: América Scarfó.
En el marco de la lucha por Sacco y Vanzetti, el anarquismo protagonizó su última gran movilización de 100 mil personas, en agosto de 1927. Ese año Severino comenzó vestirse de negro. Usaba un sombrero de ala ancha y un pañuelo al cuello. No fumaba, no bebía, trabajaba incansablemente y comía cuando se acordaba. En la Navidad de ese año hubo por primera vez víctimas inocentes en un atentado perpetrado por él. La violencia lo encerró en una trampa de la que no podría escapar.
Las bombas anarquistas eran artefactos hechos de hierro, dinamita y gelignita. Se preparaban dentro de grandes valijas y se colocaban acostadas para su detonación. Carecían de precisión y eran muy poderosas.
El 23 de mayo de 1928 una explosión destruyó el nuevo edificio del consulado italiano en Buenos Aires. Los objetivos eran el embajador y el cónsul Capanni, pero cayeron más inocentes. Este hecho dividió al anarquismo vernáculo para siempre. Los sectores revolucionarios y extranjeros apoyaron a Severino. Pero los anarquistas de La Protesta lo acusaron de espía fascista y agente policial. Polemizó con Abad de Santillán y López Arango durante meses, y los ataques fueron cada vez más feroces y personalizados. En octubre de 1929, Severino les exigió una retractación. En una discusión con López Arango, lo mató.
Cuando pensaba marcharse a París con su amada y su familia, la detención de Alejandro Scarfó, en diciembre del ‘28, lo hizo posponer sus planes. Para conseguir dinero se conectó con el grupo de expropiadores de Miguel Ángel Roscigna, y cometieron varios asaltos. En ese tiempo escribió: “Vivir en monotonía las horas mohosas de lo adocenado, de los resignados, de los acomodados, de las conveniencias, no es vivir la vida, es solamente vegetar y transportar en forma ambulante una masa de carne y de huesos. A la vida es necesario brindarle la elevación exquisita del brazo y de la mente”.
Terminó la década del ‘20 siendo el hombre más buscado en el país. Con una vida y un amor clandestino, ejecutaba a los traidores, ponía bombas, escribía análisis políticos para revistas locales y medios extranjeros, leía, se preocupaba por su familia y se escabullía de la policía.
Severino inició 1930 con un plan de trabajo diseñado que denota un cambio en su actitud. En su nueva revista, Anarchia, todos los sectores anarquistas exponían sus ideas. Buscaba un acercamiento.
Hasta el golpe de estado sólo utilizó la violencia en la expropiación y liberación de presos. A partir del 6 de setiembre de 1930, reinició los atentados con bombas. Por fin tenía al enemigo fascista “cara a cara”, pero la sociedad aplaudió a los uniformados.
En enero de 1931 estallaron tres artefactos dinamiteros. La dictadura se sintió desafiada y afiló sus garras. En esos días, detuvieron a Mario Cortucci, hombre de Severino, quien sucumbió al nuevo invento de Leopoldo Lugones (h), la “picana”. Resistió 10 días la tortura y dio la dirección de Burzaco creyendo que sus compañeros se habían mudado.
Un juicio teatral
El jueves 29 de enero de 1931 Severino fue detenido al salir de una imprenta. Intentó escapar y lo persiguieron por las calles y techos de Buenos Aires. La policía disparó más de 100 veces. Severino, cinco.
En el tiroteo cayó muerta una niña y hubo heridos. Atrapado en un garaje, se disparó en el pecho. La herida era leve y lo atraparon con vida.
La sociedad se regocijó. Por fin había caído ese insolente revolucionario. La noticia salió en las primeras planas de todo el país. Uriburu ordenó un juicio rápido y al paredón. El teniente primero Franco fue su defensor.
Cuando reo y abogado se encontraron, Severino le aclaró que no iba a mentir. “Jugué y perdí. Como buen perdedor, pago con la vida”, le dijo. Impresionado, Franco dio pelea. En su alegato, planteó la incompetencia del tribunal militar para juzgar al detenido, apeló al principio humano contra la pena de muerte, estableció que Di Giovanni recurrió a la defensa propia, y que la bala que mató a la niña no era del reo. El tribunal enrojeció de furia con la defensa y Franco fue castigado. Tiempo después murió envenenado en una cena de camaradería.
Severino y Paulino Scarfó fueron salvajemente torturados antes de ser fusilados. Con tenazas de maderas les aplastaron la lengua, les retorcieron los testículos y los quemaron con cigarrillos, entre otros vejámenes.
Una muchedumbre se agolpó en las puertas de la prisión para escuchar las descargas. Otros tantos reclamaban su derecho a presenciar la ejecución. Algunos periodistas y encumbrados ciudadanos lo lograron. Como si fuera una función teatral, todos querían ver morir a Di Giovanni. Ocho descargas le perforaron el pecho. Cayó al suelo y le dieron el tiro de gracia.
Un aullido desgarró la madrugada. Eran lo presos despidiendo al compañero. En estricto secreto el cuerpo fue trasladado al cementerio de la Chacarita. Sin embargo, al día siguiente la tumba de Severino amaneció cubierta de flores rojas.
[b]UNO FUE UN SALUDO, LOS OTROS FUERON GRITOS[/b]“Estaré en posición viril y de fiereza, y no de rodillas” (Severino Di Giovanni)

La sociedad argentina de aquel entonces vivió el episodio intensa y mediáticamente. La clase media nacional (la misma que había adorado a Irigoyen y, en apenas unos años, lo derrocaba, incendiaba su casa y apoyaba al nuevo presidente/general) se dio cita masivamente en derredor al penal en el que los anarquistas fueron fusilados. Las crónicas de época de todos los periódicos, sin excepción, dan cuenta de aquel extraño “paseo” cuasi circense que algunos centenares de porteños hicieron hasta la vereda de la cárcel sólo para escuchar desde el otro lado de los muros los disparos que acabarían con la vida de esa persona de la que habían sentido hablar en muchas -muchísimas- ocasiones.
El espíritu convocante no era otro que el de asistir al morboso espectáculo del ajusticiamiento. Si bien nadie (salvo su defensor, los obreros que llenaron de rosas rojas su tumba y algunos compañeros anarquistas) objetó los fusilamientos, la clase media argentina nunca pudo resolver -entre tantos otros problemas más o menos importantes que jamás tuvo el coraje ni las ganas de resolver- qué “tipo” de persona fue Severino dentro de la historia de este país.Bandido
El fusilamiento se consumó, y durante décadas el debate sobre la esencia de Di Giovanni continuó. Intelectuales como Beatriz Sarlo o Ernesto Sábato suscribían a la idea del Severino bandolero bestial, entonces reseñaban antojadizamente al tipo frío y calculador a la hora de ejercer la violencia individualista y caprichosa. Aquella instancia de simplificación, teñida por más o menos ingredientes de romanticismo antilegalista (ese juego sincrético y amarrete) fue una manera fácil de acceder a un ansiado “resumen histórico lapidario” para sepultar rápidamente a un personaje mucho más complejo. Correr subjetivamente a Severino hacia el reino de los bandoleros carismáticos fue ubicarlo en un panteón en donde no jodiera más a nadie.Libertario
Ya en vida del anarquista, la prensa (¡hasta el periódico anarco-sindical “La Protesta”!) y la policía hacían circular el mote de ladrón romántico y asesino calculador para Di Giovanni, a quien se le adjudicaron decenas de atentados y episodios de violencia contra la propiedad y las personas que él nunca había cometido. Casi nadie (Osvaldo Bayer es casi la única excepción histórica a esta regla) se detuvo a mirar al militante, al hombre de ideas, al luchador libertario. Ni antes ni después de su fusilamiento.
Por eso es conveniente aprovechar esta fecha exacta para repasar con atención al Severino libertario, al hombre de las ideas, al tipo que no temió en ir personalmente hasta una imprenta a buscar los volúmenes de un compendio de escritos de Reclus (caramba: ¡un humanista pacifista!) que él mismo había mandado a imprimir. Allí lo celaron y allí lo apresaron: con una mano sobre su revolver y otra sobre Reclus.
Sin santificar a Di Giovanni, convendría profundizarlo sin miedos conformistas. Habría que tratar de derribar el demonio histórico que la imaginería oficial argentina ha construido en todos estos años. Y no solo eso; tampoco habría que dejar su nombre solo. No se puede pasar por alto a hombres y mujeres como Paulino, América y Alejandro Scarfó; a Juan Marquez, a José Romano, a Agostino Cremonessi, a Braulio Rojas a Artemio Pieretti; a los anarquistas de los puertos de Rosario, Buenos Aires e Ingeniero White. Todas esas personas que entendieron la militancia libertaria de esa manera. Necesitamos ver de cerca a esos personajes que hoy parecen lejanos gracias a la seductora presencia de una globalización tecnologizante, de un apagado sentido de la militancia.
Grito

El 23 de Agosto de 1927, segundos antes de que Bartolomeo Vanzetti fuera ejecutado en Charlestown (en el corazón mismo del imperio), se escucharon sus últimas palabras dichas con una tranquilidad tan glorificante como pasmosa: “Buenas noches señores, y que viva la anarquía”, dijo, saludando con paciencia altiva a un mundo que había asistido a su ejecución injusta; ejemplificante del nuevo orden mundial. Vanzetti sabía que la multitud estaba con él.
Cuatro años después Severino y Paulino acortaron esas palabras finales y -segundos antes de ser asesinados- simplemente gritaron con furia “¡Viva la anarquía!”. Hay aquí una diferencia notable a resaltar: aquellos dos no fueron saludos; aquellos fueron gritos. Los gritos de dos hombre de ideas que sabían que la multitud no estaba con ellos en aquellas dos madrugadas; pero tal vez intuían que la historia - tarde o temprano- habría de darles la razón. Por eso conservaron lo más noble de su carácter y gritaron su fe de aquella manera.

La noche del 2 de febrero de 1931 un Tribunal Militar decidió la suerte de Severino di Giovanni: seria fusilado esa madrugada en el patio de la vieja cárcel de la calle Las Heras. La sentencia se cumplió exactamente a las 4.45; ocho balazos terminaron con la vida de la figura mis renombrada del anarquismo de aquellos años. Pocas horas antes, di Giovanni fue encontrado culpable de la muerte de tres policías y varios asaltos cometidos en Buenos Aires. Al día siguiente, junto con la noticia de su muerte, los periódicos dieron algunos datos biográficos de di Giovanni. Se supo, por ejemplo, que había nacido en Chieti, cerca de Roma, en marzo de 1901. Había llegado a nuestro país a bordo del vapor "Sofía" en 1920 y era el responsable de la edición de "Culmine", un periódico anarquista que se distribuía en los alrededores de Buenos Aires. El fue además quien dirigió los asaltos al Hospital Rawson y a la empresa La Central, dos de los atracos más espectaculares y sangrientos de la década del 20. Su vida había estado signada por la violencia, como su muerte.

Tambien hay como una gran controversia historica acerca de la figura de Severino, se dice que fracciono a los anarquistas de la epoca, dicen que estan en prision fue aislado del resto de los anarquistas debido a que estos no lo consideraban tal, por ser excesivamente violento y que contradecia los principios anarquistas, no encontre mucha información al respecto, solo lo que sigue a continuación:

"En 1923, la división entre La Protesta y La Antorcha quedó consumada. Entre los "antorchistas" figuraban dos personalidades destacadas: el celebre dirigente de los metalúrgicos de Buenos Aires y secretario del Comité Pro-presos y perseguidos, Miguel Arcángel Roscigna, y el maestro de escuela Severino di Giovanni, secretario del Comité Antifascista italiano, sentimental e idealista, a quien la fuerza, brutal del Estado lo transformará en "el idealista de la violencia" [152]. Germán Boris había puesto en movimiento una maquinaria que para marchar no necesitaba nada más que se la engrasara. Hipólito Irigoyen, siguiendo la pauta de los anteriores presidentes conservadores de la Argentina, se encargó, con su metódica represión, y con sus encarcelamientos continuados, de untar la máquina para "

jueves, septiembre 28, 2006

La columna de Durruti

 En medio del entusiasmo general, el 24 de julio salía de Barcelona la primera columna de milicianos; se trataba de la Columna Durruti y estaba compuesta de unos dos mil hombres. Casi simultáneamente a esta columna, partió también Columna de Antonio Ortiz Ramírez, que posteriormente tomaría el nombre de Columna Sur-Ebro. Pocos dias después salía también la Columna Ascaso con los delegados Domingo Ascaso, Gregorio Jover y Cristóbal Aldabaldetrecu, que se dirigió hacia Huesca. Estas primeras columnas pertenecían a la CNT, y fueron las primeras en partir hacia el frente. Las siguió más adelante la Columna Trueba-Del Barrio, organizada por el PSUC y que se dirigió hacia Tardienta y la Columna Rovira-Arquer, del POUM, una de cuyas facciones se situó en Grañen (Alcubierre) y otra en Huesca. El 20 de agosto partió otra columna de la CNT, la Columna de Los Aguiluchos, con Miguel García Vivancos como delegado, con destino a Huesca. Ya en el mes de septiembre partió hacia el frente otra columna de la CNT, la Columna Roja y Negra, como delegado estaba García Pradas, y más o menos por la misma fecha también partía la Columna Macià-Companys, bajo el mando del teniente coronel Jesús Pérez Salas.

A medida que la Columna Durruti avanzaba (también con las otras columnas de la CNT) se iban formando colectividades campesinas que abolieron la propiedad privada, el dinero y el asalariado, pues para ellos no tenía sentido la lucha si a la vez no se producía una revolución que llevara a un mundo nuevo. La organización de estas columnas de milicianos fue llevada a cabo por los mismos futuros combatientes, estructura que se conservaría hasta la militarización general en marzo de 1937. El esquema adoptado era sencillo: diez milicianos constituirían un grupo, que nombraría a un delegado de grupo; diez grupos formaban una centuria, que debía elegir a su vez un delegado de centuria; cinco centurias componían una Agrupación, que dispondría de un responsable, que junto a los delegados de centurias formaría el Comité de Agrupación.

Esta organización de las columnas no agradaba, como es lógico, a los asesores militares y técnicos de las Columnas. Así pasaba con Pérez Farràs, militar asesor de la Columna Durruti, que consideraba indispensable la disciplina; pero las ideas de los combatientes anarquistas estaban muy definidas, y el mismo Durruti lo deja muy claro con estas palabras: "Se nos impone la guerra, y la lucha que debe regirla difiere de la táctica con que hemos conducido la que acabamos de ganar, pero la finalidad de nuestro combate es el triunfo de la revolución. Esto significa no solamente la victoria sobre el enemigo, sino que ella debe oponerse por un cambio radical del hombre. Para que ese cambio se opere es preciso que el hombre aprenda a vivir y conducirse como un hombre libre, aprendizaje en el que se desarrollan sus facultades de responsabilidad y de personalidad como dueño de sus propios actos. El obrero en el trabajo no solamente cambia las formas de la materia, sino que también, a través de esa tarea, se modifica a sí mismo. El combatiente no es otra cosa que un obrero utilizando el fusil como instrumento, y sus actos deben tender al mismo fin que el obrero. En la lucha no se puede comportar como un soldado que le mandan, sino como un hombre consciente que conoce la trascendencia de su acto. Ya sé que obtener eso no es fácil, pero también sé que lo que no se obtiene por el razonamiento no se obtiene tampoco por la fuerza. Si nuestro aparato militar de la revolución tiene que sostenerse por el miedo, ocurrirá que no habremos cambiado nada, salvo el color del miedo. Es solamente liberándose del miedo que la sociedad podrá edificarse en la libertad" (Abel Paz, Durruti en la Revolución española, Colección Biografías y Memorias/ 3 Fundación Anselmo Lorezo, pag. 527).

El primer enfrentamiento con los alzados tuvo lugar en Caspe, donde un grupo de milicianos que habían salido por su cuenta de Barcelona el 23 de julio ya luchaban conta ellos. Gracias a la llegada de la columna se pudo recuperar Caspe, y continuaron con Fraga, Candasnos, Peñalba, La Almanda, etc. hasta que el 27 de julio llegaron a Bujaraloz, donde se instaló el Comité de Guerra. Al día siguiente la Columna avanzó en dirección a Pina y Osera, pero al poco de partir aparecieron aviones enemigos que bombardearon la columna, haciendo cundir el pánico entre los milicianos, muchos de los cuales se echaron a correr. La intervención de algunos de los componentes de la Columna evitó una desastrosa retirada. Durruti decidió entonces volver a Bujaraloz para informarse mejor de las posiciones del enemigo antes de atacar. En Bujaraloz Durruti reunió a sus milicianos y les dirigió un discurso en el que destacó la importancia de actuar de forma rápida si se quería tener éxito, ya que los rebeldes contaban con el apoyo de Alemania e Italia y ellos no contaban con ninguna. Su objetivo estaba claro: tomar Zaragoza y después Pamplona, para poder contactar con la zona norte controlada por los republicanos.

Así pues, la columna volvió a ponerse en marcha, ocupando las poblaciones de Pina y Osera y llegando hasta unos 20 kilómetros de Zaragoza, siendo detenidos por el río y por la oposición de las tropas rebeldes de ésta ciudad. El Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña (órgano de coordinación de las fuerzas combativas en los frentes) dio la orden de parar el avance y estabilizar el frente a la espera de que la Columna Ortiz, que había salido de Barcelona el día 25 de julio, pudiera hacer se con las poblaciones de Belchite y Quinto para así situarse al lado de la Columna Durruti, la Columna Ortiz, cuyo delegado general y con el comandante Fernando Salavera como asesor técnico, tenía la misión de ocupar la región situada al sur del río Ebro. A la Columna Ortiz se le acabaron uniendo dos columnas más pequeñas, una mandada por el militante de la CNT Saturnino Carod y formada por aragoneses procedentes de Zaragoza y otra que procedía de Lleida dirigida por el anarquista Hilario Zamora.

Durruti pareció aceptar las teorías de los técnicos militares, que consideraban necesario la llegada de varias columnas que salían desde Barcelona para poder afrontar un ataque frontal a Zaragoza, por lo que se dedicó a reforzar sus posiciones en Pina y Osera y a reestructurar su columna. El retrasar el ataque a Zaragoza es a todas luces un error ya que, según algunos militantes de Aragón como José Alberola, consideraban que había que aprovechar el momento psicológico que había proporcionado la victoria en Barcelona y que tampoco era necesario que fuera un ataque frontal, ya que podía efectuarse por Calatayud a la izquierda y por Tardienta a la derecha. Este error fue reconocido por el propio Durruti más tarde, cuando ya era imposible la toma de esta ciudad, error que justificó por el riesgo de que se produjeran un elevado número de víctimas en un ataque frontal a Zaragoza.

La Columna "Del Barrio", del PSUC, que llevaba como delegado a Martínez del Barrio y como técnico militar al comandante Sacanell, partió de Barcelona el día 26 de julio. El Comité de Milicias Antifascistas le había encargado la ocupación de la zona comprendida entre Tardienta y la sierra de Alcubierre y alcanzar y tomar Zuera. Esta columna permaneció varios días en Lleida antes de de llegar a su destino y contaba con un grupo de alemanes antifascistas que, dirigidos por Hans Beimler, tomaron el nombre de "Thaelmann".

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El 25 de julio salió para el frente la Columna Rovira-Arquer del POUM, al mando de José Rovira y un excapitán italiano, Russo, como asesor técnico. La misión que le había asignado el Comité de Milicias Antifascistas era el de posicionarse al norte de la Columna "Del Barrio".

Al sector de Huesca llegaron una pequeña columna del POUM y la Columna Ascaso, con Gregorio Jover y Domingo Ascaso (el hermano de Francisco Ascaso, muerto en los acontecimientos de Barcelona) como delegados. Junto a las fuerzas del coronel Villalba, que se había mantenido leal a la República en Barbastro, se inició el asedio a la ciudad de Huesca.

La estructura organizativa de estas milicias no solo no gustaba a los militares, los periodistas que visitaban la zona se burlaban de este sistema de milicias (la visita a la Columna Durruti era obligada), como es el caso de Koltsov corresponsal ruso del Pravda de Moscú. Daré dos ejemplos de la manipulación de la información realizada por Koltsov en su "Diario de la guerra de España", también extraídos del libro de Abel Paz:

Lo que dijo Durruti respecto al armamento según Francisco Subirats, presente en el momento de la entrevista: "no se disponía más que de fusiles viejos e insuficientes para armar a todo el mundo, por lo que se habían establecido turnos alternando la función guerrera con los trabajos agrícolas en los que estaban empleados mil quinientos, y que otros estaban entregados a trabajos en una pista entre los pueblos de Gelsa y Pina (...) eso era una verdadera pesadilla, y que tanto era así, que los milicianos estaban obligados a guardar los cartuchos vacíos para enviarlos a Barcelona para ser recargados". Posteriormente Koltsov aseguraría que Durruti afirmó que el armamento: "era excelente, y que poseía muchas municiones". (Durruti en la Revolución Española, pág 567)

Respecto a la instrucción militar, Durruti dijo lo siguiente: "A los combatientes se les enseña el funcionamiento de las armas, el ejercicio de tiro, la manera de fortificar una posición, cómo protegerse de los bombardeos, cómo atacar por sorpresa una posición enemiga y, en general, la manera de salir victorioso de un combate cuerpo a cuerpo. Pero aquí no enseñamos a marcar el paso ni a saludar, porque no hay superiores ni inferiores. Las relaciones entre delegados y milicianos son cordiales". Koltsov tradujo todo esto como: "militarmente, la Columna era un desastre". (Durruti en la Revolución Española, pág. 567)

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Había otros, como el escritor George Orwell, que comprendieron mejor que si no hubiese sido por los milicianos, que se dirigieron inmediatamente hacia el frentes, in perder el tiempo en preparaciones, fueron las que se opusieron a los sublevados, dando tiempo a que se organizara un Ejército. Lo que pasa es que cuando este Ejército, influenciado por los estalinistas, estuvo preparado se dedicó a sofocar la revolución que se había puesto en marcha.

Durante los primeros días de agosto hubo poca actividad en la Columna Durruti, mientras que la Columna Ortiz no conseguía hacerse con la posición fortificada de Belchite, que recibían suministros y refuerzos desde Zaragoza y Calatayud. El Alcubierre tampoco se conseguían avances, ya que los sublevados sabían muy bien que la pérdida de cualquiera de estos sectores podía suponer una caída rápida de Zaragoza. Así que, mientras que se desarrollaba la actividad a los flancos de la capital aragonesa, en el centro del frente, donde estaba ubicada la Columna Durruti, solo había pequeñas escaramuzas. Además había gran escasez de armamento y munciones, que favorecía mucho esta situación de quietud, entonces se intensificaron las acciones de los grupos guerrilleros de la columna, entre ellos un ataque al puesto de mando de Fuentes de Ebro en el que se capturaron más de medio centenar de prisioneros, entre ellos a varios oficiales. Durruti decidió finalmente ir a Barcelona para estudiar, junto al Comité de Milicias Antifascistas, la manera de poder salir de esa situación. En esos momentos la posición más avanzada era Calabazares Altos, desde donde se podía ver Zaragoza, se había ocupado Aguilar, Osera de Ebro, Monegrillo, Farlete y se había cercado Pina; pero la falta de munición no permitía hacer más.

Fue en Barcelona donde García Oliver le comunicó, muy a pesar suyo, la intención del capitán Bayo de desembarcar en Mallorca. Se consideraba que había que postergar el ataque a Zaragoza, ya que las columnas que operaban aun no habían cumplido sus objetivos, considerados básicos para afrontar un ataque frontal a la capital y por otro lado se estaba organizando la expedición a Mallorca por parte del capitán Bayo, que consideraban muy importante para obligar a Italia a intervenir para conservar sus bases lo cual no podía dejar indiferente a Inglaterra, que se vería obligada a intervenir. Durruti no estaba de acuerdo con esta estrategia que se intentaba seguir, consideraba que Inglaterra y los franceses podían llegar perfectamente a un acuerdo con Italia para evitar que no se extendiera el conflicto y que además, si la expedición militar en Mallorca no tenía éxito, se habría perdido un tiempo precioso en Aragón que aprovecharían los facciosos para reforzarse. Durruti consideraba vital actuar rápido en ese frente y conseguir un contacto con la zona republicana norte, y que si esto se conseguía la guerra estaría ganada ya que se podrían concentrar las fuerzas contra el ejército de Franco que desembarcaba en Andalucía; Durruti daba por sentado el bloqueo del mundo capitalista. Durruti pretendía evitar que la revolución se transformara una guerra, ya que entonces la revolución quedaría subordinada a dicha guerra. Pero esta prisa expresada por Durruti iba más allá de la estrategia: "Si esta situación se prolonga, terminará con la revolución, porque el hombre que salga de ella tendrá más de bestia que de humano... Tenemos que darnos prisa, mucha prisa, para terminar cuanto antes" (Durruti en la Revolución Española, pág 559).

El Comité de Guerra de Aragón estaba ubicado en Sariñena y compuesto por delegados de columnas (Ortiz, Durruti, Aldabaldetrecu, José del Barrio y Jorge Arquer) y asesores militares (con el coronel Villalba como consejero mayor, Franco Quinza, comandante Reyes, teniente coronel Joaquín Blanco y los capitanes Medrano y Menéndez). El coronel Villalba pretendía crear otro Comité, cosa que al final haría, en Huesca, dividiendo el frente en dos sectores. Durruti y Ortiz se oponian a este nuevo Comité, que dificultaría la realización de ofensivas generales. El Comité de Guerra de Aragón decidió lanzar un ataque de gran envergadura en el sector de Huesca, según un plan elaborado por el Consejo Técnico Militar del Comité, motivo por el cual tuvo que regresar Durruti de Barcelona. Para dicho ataque se solicitó la ayuda de la Columna Durruti, dada la poca actividad que desarrollaba en esos momentos. Fue por entonces cuando se produjo la visita de Mijail Koltsov mientras Durruti preparaba a sus milicianos para la ofensiva sobre Huesca. Durruti comentó a Koltsov que era importante concentrarse en Zaragoza, pero que el frente se desplazaba en otras direcciones, también le dijo que la inmovilidad en la que se encontraban respondía a una estrategia de los técnicos militares, que consideraban que había que afianzar las posiciones a norte y sur antes de atacar Zaragoza, y que un ataque que pensaban llevar a cabo contra Fuentes de Ebro debía reforzar estas posiciones. Dicho ataque fue descrito por el periodista francés Albert Souillon, que describió la toma de Fuentes de Ebro por la Columna Durruti.

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Villalba solicitó la ayuda de la Columna Durruti para la toma de Siétamo, así que varias centurias de la Agrupación de José Mira ocuparon Siétamo tras tres días de combates. Una vez ocupada Siétamo, los milicianos de la Columna Durruti la dejaron en poder de los hombres de la columna de Villalba para su defensa, dada su importancia en un futuro ataque contra Huesca. Pero esto también lo sabían los nacionales, que efectuaron un contraataque y derrotaron a los hombres de Villalba a mediados de agosto. Así pues, en septiembre se tuvo que atacar otra vez la posición, y esta vez los nacionales se habían fortificado mejor con seis ametralladoras ubicadas en una posición alta y una batería de artillería. Villalba volvió a pedir ayuda a la Columna Durruti y volvieron a enviarse varias centurias de la Agrupación de José Mira y tras duros combates bajo el bombardeo incesante de la aviación alemana volvieron a ocupar Siétamo, haciendo que los nacionales se retiraran el día 12 de septiembre hacia Estrecho Quinto. La lucha continuó reforzada por varias centurias de la columna del POUM. Se intentó flanquear la fortificada Estrecho de Quinto por el norte, donde se encontró una gran resistencia los días 15 y 18 de septiembre. El día 30 del mismo mes de septiembre se ocupaba las poblaciones de Loporzano y Fornillos, mientras que se atacaba la posición de Tierz y se avanzaba contra Estrecho Quinto, no quedándo más remedio a los nacionalistas que evacuar esta población junto con todas las posiciones que cubrían la ciudad de Huesca por el este. Así pues se ocuparon las posiciones de Siétamo, Loporzano, Monte Aragón y Estrecho Quinto, donde se capturó abundante material militar al enemigo.

Cuando Durruti volvió a Bujaraloz de unos viajes que le habían llevado a Barcelona y Madrid para unos importantes asuntos, se encontró con que la CNT había convocado una Asamblea Regional en Bujaraloz para el 6 de ese mes en las que participarían delegados de las columnas confederales; en tal Asamblea se pretendía crear el Consejo de Defensa de Aragón y la Confederación de Comunidades libertarias de esa región siguiendo los acuerdos tomados en dos Plenos Nacionales de la CNT anteriores en los que se propuso la creación de un Consejo Nacional de Defensa y Comités Regionales de Defensa. Con tal medida se pretendía frenar la influencia que ciertos militares que se oponían al avance de la revolución. Se pretendía de esta manera acabar con la existencia de dos Comités de Guerra autónomos, el de Sariñena y el Norte Aragón, creado por el coronel Villalba y al que se unió Del Barrio. En vez de ocuparse de Huesca el coronel Villalba y Del Barrio se dedicaban a disolver las colectividades libertarias.

Como es de suponer, la noticia de esta Asamblea no hizo mucha gracia en el Norte Aragón ni tampoco agradó mucho a la Generalitat, siendo atacado por la prensa del PSUC. Incluso el propio Comité Nacional de la CNT tampoco estuvo de acuerdo, ya que como el gobierno se negaba a la creación del Consejo Nacional de Defensa, estaban negociando la entrada de la CNT en el gobierno de la República.

El 4 de octubre, coincidiendo con la Asamblea de Bujaraloz, se produjo un ataque de los fascistas en el frente de Perdiguera-Leciñena. Una columna móvil a cargo del teniente coronel Urrutia formada por el batallón n.º 19 de infantería, el "Tercio del Pilar", tres compañías de carros, tres de ametralladoras del Regimiento de Gerona, ametralladoras de la bandera "Palafox", cinco compañías de la Falange, dos escuadrones y dos baterías. Eran unos 4000 hombres en total y contaban con el apoyo de la aviación. Atacaron las posiciones de la Columna Durruti en Calabazares-La Puntaza con el objetivo de cortar la carretera entre Osera y Monegrillo y ocupar dichos pueblos. A pesar de la actuación de su aviación, su progresión pudo ser contenida y rechazada. Pero dos días después volvieron al ataque con más efectivos que progresaron por la carretera Villamayor-Farlete, llegando a las proximidades de esta última población, un segundo ataque con caballería se llevaba a cabo por el flanco derecho en el camino Perdiguera-Farlete, lugar del primer ataque. Debido a la superioridad, los milicianos tuvieron que ceder terreno, pero rápidamente se formó una Columna con fuerzas de los demás sectores que dejó a los milicianos de los sectores tranquilos del frente con tan solo 10 cartuchos, tal era la carencia de municiones.

La Columna formada llegó a la zona de la acción cuando los fascistas distaban tan solo un kilómetro de Farlete y su caballería iniciaba un movimiento envolvente por el sur. La caballería fue parada por la artillería y fue obligada a replegarse perseguidos por los camiones blindados. Frenado el movimiento envolvente, la vanguardia del ataque fascista frenó su avance, momento en el que se inició un contraataque que coincidió con la aparición de aviones de bombardeo republicanos. Los fascistas iniciaron la retirada hacia Perdiguera, en la que abandonaron numeroso material militar.

El día 12 los fascistas volvieron a atacar, esta vez contra las posiciones del POUM en Leciñena, que ocuparon al parecer debido a la escasez de municiones de los milicianos. El peligroso avance pudo ser detenido en las proximidades de Alcubierre por los refuerzos que acudieron a la zona.

El día 14 la Columna Durruti preparó una ofensiva para descongestionar el frente y amenazar la carretera de Villamayor-Perdiguera-Leciñena, durante este ataque el Grupo Internacional de la Columna avanzó demasiado perdiendo el contacto con el resto y entrando en Perdiguera, ocupándola; pero desde Zaragoza acudieron refuerzos muy superiores en número que cercaron dicho pueblo e imposibilitaron que la Columna pudiera ir en su auxilio. Tan solo una parte del Grupo Internacional pudo romper el cerco, el resto se parapetaron en las casas del pueblo donde lucharon hasta el fin.

Finalmente quedó establecido el frente que se prolongaba hacia el norte incluyendo el Monte Oscuro, máxima altura de la Sierra de Alcubierre, estableciéndose contacto con la Columna del POUM, que contraatacaba por Alcubierre.

Fue después de esta ofensiva cuando la Columna recibió la noticia de la promulgación por parte del gobierno de Largo Caballero del decreto de militarización, promulgación coincidente con la salida para Odesa de las reservas de oro del Banco de España. Fue el primer triunfo de los estalinistas y a partir de entonces empezaron los ataques serios contra anarquistas y trotsquistas, pretendían acabar con el POUM y someter a la CNT-FAI. En Barcelona, la Lluís Companys se aliaba con Esquerra Republicana para zafarse del dominio de la CNT, aliándose a su vez con el PSUC con la condición que Andreu Nin (dirigente del POUM) fuera destituido de su puesto como consejero de Justicia en la Generalitat, a lo que accedieron (El Comité Central de Milicias Antifascistas fue disuelto el 26 de septiembre de 1936 y sus militantes entraron a formar parte de la Generalitat como consejeros).

La Columna Durruti, considerando tan malo para la revolución el dejar de combatir como el someterse al decreto, decidió no darse por enterada y no obstante aplicaron algunas de de las disposiciones que consideraron positivas para evitar acusaciones de indisciplina. Intentaban de esta manera armonizar la actitud anarquista con los decretos gubernamentales.

El siguiente paso fue la nacionalización de la industria de guerra y de otros centros de producción, lo que significaba la pérdida del control de la CNT. Y la cosa no paró ahí, se prohibieron las expropiaciones de todos aquellos que no se pudiera demostrar que eran fascistas, hiriendo de muerte las colectivizaciones agrarias.

En una reunión de la CNT del Centro celebrada el 9 de noviembre, ante la situación angustiante en la que se encontraba la capital, se pidió que Durruti fuera a Madrid para que contribuyera a la resistencia levantando la moral de los combatientes. El gobierno, ya en Valencia, aprovaba la idea y la ministra de la CNT Federica Motseny se comprometió a llegar a un acuerdo con Durruti.

En una conferencia efectuada el 12 de noviembre en la que acudieron todos los delegados de Columna de Aragón en la que se propuso el traslado de unos 12.000 hombres a Madrid, decidiéndose que fuera Durruti su delegado. Aunque Durruti no quería dejar el frente aragonés acabó accediendo viendo que era imposible un ataque a Zaragoza.

Se prepararon para ir a Madrid la I Agrupación de José Mira y la VIII de Liberto Ros, junto a las Centurias internacionales 44, 48 y 52. Eran milicianos ya curtidos en los combates en Aragón y había entre ellos muchos mineros hábiles con la dinamita. El total de hombres ascendía a unos 1400 hombres y su Comité de Guerra estaba formado por Miguel Yoldi, Ricardo Rionda, Manzana y Mora. Los rusos se comprometieron a armar la columna, lo que hicieron con material comprado a suizos y mexicanos que no era más que pura chatarra (winchester, fusiles máuser de calibre diferente al español y de mala calidad, fusiles suizos del 1886...). Durruti tuvo que pedir a Barcelona que les proporcionara cinco mil bombas de mano del tipo "FAI".

Durruti llegó junto con García Oliver a Madrid el día 14 para preparar la llegada de su Columna. La Columna llegó en el día 15 y sin descansar, en la madrugada del día 16 ya estaban dispuestos para intervenir en la contraofensiva contra la Ciudad Universitaria, donde habían llegado ya los nacionalistas. Al amanecer del día 16, los hombres de Liberto se desplegaron por el Parque del Oeste y avanzaron encontrando gran resistencia hasta ocupar el Instituto Rubio. Mientras tanto José Mira se desplegaba por el flanco izquierdo, y debían avanzar, por el Asilo de Santa Cristina, la Casa Velázquez y la facultad de Filosofía y Letras, donde debían contactar con los milicianos de Liberto y la XI Brigada Internacional, pero se encontraron con las tropas nacionalistas ya que habían elegido ese momento para atacar entablándose combate. A las siete de la mañana se consiguió ocupar el Hospital Clínico que quedó al cargo de la Centuria 44 y su delegado Mayo Farrán. A las once de la mañana, los milicianos del Clínico fueron relevados por tropas del V Regimiento de Kléber, que llegaban tarde. Durante la noche que va del día 16 al 17 se estuvo luchando para ocupar la Casa Velázquez y Filosofía y Letras, mientras que en el Clínico casi no había lucha. Al parecer las tropas que ocupaban el Hospital Clínico fueron evacuadas o abandonadas a las 23:00 de esa noche. Los hombres de Mira pudieron contactar finalmente con los internacionales y iniciar el asalto a la facultad de Filosofía y Letras.

El día 17 las tropas nacionalistas de Asensio iniciaron un ataque en tres direcciones, Barrón atacaría sobre la Residencia de Estudiantes y dos columnas de Serrano atacarían el Asilo de Santa Cristina y el Hospital Clínico. En el Asilo de Santa Cristina se encontraba parte de las fuerzas de la Columna Durruti que se batieron contra los asaltantes, paso necesario antes de atacar el Hospital Clínico. Durante estos combates parte de las tropas huyeron, sobretodo las que habían quedado en el Hospital Clínico después de la evacuación de la noche anterior. Parte de los que huían, muchos de los cuales no pertenecían a la Columna Durruti, fueron detenidos por un grupo organizado por Miguel Yoldi. Los milicianos de la Columna ocuparon posiciones frente al Hospital Clínico.

En la noche del día 17 se procedió a la reagrupación de los restos de la Columna Durruti sin abandonar las posiciones que ocupaban, y apenas quedaban 700 hombres en malas condiciones de los 1700 hombres que iniciaron el ataque. Esa noche continuaron los ataques. La Columna Durruti era la única que no alternaba a sus fuerzas, estando todas en combate; Durruti intentó que reemplazaran a sus hombres y acudió a Ministerio de la Guerra, donde informó que no le quedaban más de 400 hombres, allí le prometieron que intentarían reemplazarlos el día 19 y que hasta entonces tenían que aguantar. Pensaban acertadamente que si los nacionalistas no conseguían pasar en 24 horas se dedicarían a mantener las posiciones para futuros ataques. Madrid resistía, las Brigadas Internacionales, los aviones y tanques rusos habían hecho su aparición y la propaganda comunista sacaba mucho provecho de ello.

El día 19 el Estado Mayor puso a disposición de la Columna unas fuerzas que acababan de llegar de Barcelona, y fue con estas tropas más una Centuria mandada por Villanueva proporcionada por Cipriano Mera. Con estas fuerzas atacaron el Hospital Clínico. A las siete de la mañana ocupaban algunos de los pisos del Hospital. Pero los milicianos, debido a la resistencia que encontraron en las plantas bajas, se fueron hacia pisos superiores. Los nacionalistas consiguieron ocupar toda la planta baja aislando a los milicianos de los pisos superiores. Por esta razón, Durruti decidió enviar un batallón de reserva con el que contaba para ayudarles. Ese mismo día, 19 de noviembre de 1936 Durruti fue mortalmente herido frente a la cárcel Modelo muriendo al día siguiente en el hotel Ritz, convertido en el hospital de los milicianos catalanes. Se dijo que su muerte fue debida a una bala perdida procedente de la Ciudad Universitaria aunque se rumoreó también que lo había matado uno de sus hombres. El entierro de Durruti en Barcelona fue un acontecimiento extraordinario, durante todo el día desfilaron por la Diagonal de Barcelona una procesión de ochenta a cien personas y por la tarde una multitud de 200.000 personas le aclamaron.

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[b]algunas frases celebres de buenaventura durruti[/b]

[i]* "Llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones".

* "Existen sólo dos caminos, victoria para la clase trabajadora, libertad, o victoria para los fascistas lo cual significa tiranía. Ambos combatientes saben lo que le espera al perdedor. Nosotros estamos listos para dar fin al fascismo de una vez por todas, incluso a pesar del gobierno Republicano".

* "Ningún gobierno lucha en contra del fascismo para destruirlo. Cuando la burguesía ve que el poder se les escapa de sus manos, alzan el fascismo para mantener sus privilegios".

* "Al Capital no se le discute, se le destruye".

* "La única iglesia que ilumina es la que arde".[/i]


[b]Algunos tanques "made in revolucionarios"[/b]


Los obreros, colectivizaron las fabricas y produjeron algunos de sus propios blindados, aca van a algunas fotos de estos precarios bichos

[img]http://www.barranque.com/guerracivil/tanquebarbastro.jpg[/img]

[img]http://www.barranque.com/guerracivil/tanquebarbastro3.jpg[/img]

Tiznao de Barbastro en el que se lee "1ª Columna de Aragón
Milicias de Barbastro 101" posiblemente se trate de un MTM.


[img]http://www.barranque.com/guerracivil/bt5.jpg[/img]

BT5 de fabricación rusa capturado en el Frente de Aragón.

[img]http://www.barranque.com/guerracivil/sansadurni1.jpg[/img]

El carro Sadurni de Noya con la leyenda UHP
(Uníos, hermanos proletarios)

Entre las autoametralladoras hay que mencionar el BA-20, construida en Cataluña, copia del modelo ruso BA-6 y la autoametralladora Unión Naval de Levante, similar al BA-FA-1; por último, mencionar el Camión Blindado Portamortero, primer vehículo que incorporó un mortero de 81 mm. que podía disparar desde el mismo vehículo, aunque éste vehículo fue construido por los nacionales. Otra modalidad de acorazados fueron los trenes blindados que no eran mas que locomotoras y vagones protegidos con chapas y defendidos por ametralladoras y cañones.

[img]http://www.barranque.com/guerracivil/unionnavallevante.jpg[/img]

Autoametralladora Unión Naval de Levante en el Frente de Aragón

Dentro de esta construcción disparatada de vehículos acorazados había caído totalmente en el olvido la fabricación en Barbastro de varios de estos vehículos, ya que ni su número ni su efectividad militar hicieron que pasaran a la historia, excepto para su propio constructor que es quien nos ha facilitado los datos precisos para conocer las características de estos blindados que hemos querido denominar pomposamente como Carro modelo Barbastro.

Una vez decidida su construcción, gracias a la iniciativa de unos pocos mecánicos de la ciudad, se utilizó para su montaje el taller de Constancio Rámiz, por ser, posiblemente, uno de los mejor equipados de la provincia, ya que disponía de los útiles necesarios, por ejemplo, un torno de 2 m., fresadora etc.

El primer vehículo blindado se construyó con materiales reutilizados, por ejemplo, las orugas procedían de un tractor agrícola, el motor USA era de un antiguo camión, de los comprados en Francia al finalizar la Gran Guerra Europea, y el resto chatarra. Para aumentar la protección de la coraza se utilizaron ballestas de camión soldadas. En la parte superior se le puso una torreta con giro completo y una tronera con el soporte para una ametralladora; las ametralladoras españolas tenían el problema de la utilización de peines rígidos pero con la llegada de máquinas extranjeras con cintas de eslabones el problema se solucionó.

Disponía de dos escotillas laterales de acceso y otra posterior para la cámara del motor. El personal de dotación se componía del jefe de carro, conductor y por lo menos dos personas más y se conducía con palancas.

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Tanque en la Carretera de Huesca con la leyenda
"Grupo Construcción de Tanques Barbastro",
posiblemente se trate del fabricado en Barbastro.

El modelo era muy similar al de la fotografía, pero el construido en Barbastro no iba carenado, estando las cadenas al aire. Para igualar su aspecto, ya que su construcción se hizo con materiales diversos, se le dio una capa de pintura grisácea. Revisando los diversos carros de la época podemos decir que su aspecto era similar al carro al Carro ligero Trubia o al Euzkadi, con la torreta cilíndrica centrada, aunque el “Barbastro” solo disponía de una ametralladora, y tenía que ser más grande para dar cabida a cuatro sirvientes.

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MTM de la Columna Durruti (Agosto 1936)

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MTM 1 de la Columna Roja y Negra (Septiembre 1936)

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Carro Torras de la Columna Ascaso (Agosto 1936).

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Blindado Unión Naval de Levante
Columna de Hierro (Noviembre-Diciembre 1936)


El 23 de julio de 1936 García Oliver se dirigió por radio a los obreros aragoneses, con un discurso incendiario, incitándolos a la lucha:
"Salid de vuestras casas. Arrojaos sobre el enemigo. No aguardéis un minuto más. En este preciso instante habéis de poner manos a la obra. En esta tarea han de destacarse los militantes de la CNT y de la FAI. Nuestros camaradas han de ocupar la vanguardia de los combatientes. Y si es preciso morir, hay que morir (...). Os decimos que Durruti y el que os habla -García Oliver- partirán al frente de las columnas expedicionarias. Mandamos una escuadrilla de aviación para bombardear los cuarteles. Los militantes de la CNT y de la FAI han de cumplir con el deber que exige la hora presente. Emplead toda clase de recursos. No aguardéis a que yo finalice mi discurso. Abandonad vuestras casas, quemad, destruid. Batid al fascismo"(66).
El anuncio de que se estaban organizando columnas obreras para marchar sobre Aragón suscitó enorme entusiasmo en Barcelona. Los obreros acudieron a sus respectivos sindicatos para inscribirse como voluntarios y los Comités de Barrio comenzaron a tomar la iniciativa de instruir a los voluntarios en los campos de fútbol, u otros terrenos, en las normas más elementales de la lucha, así como en el lanzamiento de bombas de mano y el funcionamiento del fusil.
Entre los inscritos los había de todas las edades, yendo desde los catorce hasta los sesenta años. Y prevalecían activos y competentes militantes obreros y jóvenes libertarios. Inmediatamente se tomó conciencia de que si lo más capaz y mejor preparado de la CNT y de las Juventudes Libertarias salían para el frente, la retaguardia quedaría en manos de los últimos llegados, lo que podría poner en peligro el proceso de autogestión que se estaba llevando a cabo por los obreros, y que se extendía como mancha de aceite. El entusiasmo hubo de frenarse, reflexionando que si bien era importante pegar tiros, aún era más vital triunfar en la expropiación colectiva que se estaba llevando a término, y salir airosos en la nueva etapa económica y social, puesto que de ella dependería, en última instancia, el triunfo de la revolución con la afirmación de la capacidad política y económica de la clase obrera(67).
Esta movilización obrera era única en su género. No había sido decretada por nadie y brotaba directamente de la base. Los voluntarios discutían entre sí sobre la mejor manera de organizarse, porque no se quería resucitar ni el espíritu militarista ni la jerarquía de mando. Y fue de esas conversaciones entre los futuros combatientes que apareció la estructura y organización de las milicias, que se conservaría hasta la militarización general en marzo de 1937. La organización ideada era simple: diez hombres constituirían un grupo que nombraría un delegado; diez grupos formarían una centuria que elegiría a su vez su delegado de centuria; y cinco centurias formarían una Agrupación a cuya cabeza se situaría a un responsable que, junto con los delegados de centurias, formaría el Comité de Agrupación(68).
Pérez Farràs, en tanto que militar y asesor técnico que sería de la Columna "Durruti" que se estaba formando, inmediatamente mostró su desacuerdo sobre esa forma de organización, manifestándose pesimista sobre su valor combativo. Durruti se apercibió pronto que Pérez Farràs no sería mucho tiempo su asesor técnico-militar, y eligió al sargento de artillería Manzana, que comprendía mejor la psicología de los anarquistas hostiles a todo cuanto significara la práctica piramidal militar de manda y obedece. Como asesores, a Manzana y a Carreño, un maestro de escuela, Durruti les confió la tarea de dotar a la Columna con piezas de artillería, municiones y un cuerpo sanitario con médicos y enfermeras, dotados de un quirófano de urgencia.
Manzana, sin muchas explicaciones, comprendió pronto lo que Durruti deseaba de él, y se las compuso a las mil maravillas para cumplir su misión. Conocía a varios soldados de los que se incorporaron a la formación de la Columna, y también a algunos oficiales, y, contando con el apoyo de Durruti y con la idea de que pudieran servir de auxilio instructor a los demás, toda esa gente fue introduciéndose por entre los grupos formados, pero sin violencias, fraternalmente.
[b]Sin embargo, por su lado, Pérez Farràs continuaba pensando de la misma manera, y terminó por plantear la cuestión directamente a Durruti:
"-Con ese método no se puede combatir".
Y Durruti le repuso:
"-Ya lo dije, y vuelvo ahora a repetirlo: durante toda mi vida me he comportado como anarquista, y el hecho de haber sido nombrado delegado responsable de una colectividad humana no puede hacer cambiar mis convicciones. Fue bajo esa condición que acepté cumplir la tarea que me ha encomendado el Comité Central de Milicias.
"Pienso -y todo cuanto está sucediendo a nuestro alrededor confirma mi pensamiento- que una milicia obrera no puede ser dirigida según las reglas clásicas del Ejército. Considero pues, que la disciplina, la coordinación y la realización de un plan, son cosas indispensables. Pero todo eso no se puede interpretar según los criterios que estaban en uso en el mundo que estamos destruyendo. Tenemos que construir sobre bases nuevas. Según yo, y según mis compañeros, la solidaridad entre los hombres es el mejor incentivo para despertar la responsabilidad individual que sabe aceptar la disciplina como un acto de autodisciplina.
"Se nos impone la guerra, y la lucha que debe regirla difiere de la táctica con que hemos conducido la que acabamos de ganar, pero la finalidad de nuestro combate es el triunfo de la revolución. Esto significa no solamente la victoria sobre el enemigo, sino que ella debe obtenerse por un cambio radical del hombre. Para que ese cambio se opere es preciso que el hombre aprenda a vivir y conducirse como un hombre libre, aprendizaje en el que se desarrollan sus facultades de responsabilidad y de personalidad como dueño de sus propios actos. El obrero en el trabajo no solamente cambia las formas de la materia, sino que también, a través de esa tarea, se modifica a sí mismo. El combatiente no es otra cosa que un obrero utilizando el fusil como instrumento, y sus actos deben tender al mismo fin que el obrero. En la lucha no se puede comportar como un soldado que le mandan, sino como un hombre consciente que conoce la trascendencia de su acto. Ya sé que obtener esto no es fácil, pero también sé que lo que no se obtiene por el razonamiento no se obtiene tampoco por la fuerza. Si nuestro aparato militar de la revolución tiene que sostenerse por el miedo, ocurrirá que no habremos cambiado nada, salvo el color del miedo. Es solamente liberándose del miedo que la sociedad podrá edificarse en la libertad"
Durruti se había expresado con suma claridad, y su propósito no era otro que unir la teoría con la práctica y viceversa. Como anarquista él deseaba continuar siendo fiel a sus concepciones libertarias, a pesar de asumir la responsabilidad de dirigir una columna obrera que partía en lucha hacia el frente de Aragón[/b].
Mientras tanto, los preparativos de la expedición a Zaragoza proseguían avanzando. Y pronto, en tierras de Aragón, iban a librarse batallas importantes, tanto en el frente de la guerra como en el frente de la revolución campesina. En Zaragoza se encontraba el cuartel general de la V División Militar bajo el mando del general Miguel Cabanellas. Las fuerzas que este general mandaba en Zaragoza comprendían:
"Dos Brigadas de Infantería: la IX (cuartel general, Zaragoza) y la X (cuartel general, Huesca), más una Brigada de Artillería, la V (Zaragoza), con cuatro Regimientos de Infantería, dos de Artillería, un Batallón de Ingenieros y los Servicios correspondientes.
"Había, además, como unidades no divisionarias, un Regimiento de Carros, otro de Caballería, un Destacamento del Depósito de Remonta, un grupo de Defensa contra Aeronaves, un Parque de Cuerpo de Ejército, un Batallón de Pontoneros y una Comandancia de Sanidad.
"Como mandos principales se encontraban los generales don Miguel Cabanellas (V División), Alvarez Arenas (IX Brigada), De Benito (X Brigada) y don Eduardo Martín González (V de Artillería).
"No deben olvidarse aquí las fuerzas de Orden Público. A las de Asalto de Zaragoza, había que agregar dieciocho compañías de la Guardia Civil y cinco de Carabineros.
"Los efectivos de las unidades del Ejército se encontraban muy mermados, pero, como compensación, puede decirse que, desde sus jefes más altos a los más subalternos, se encontraban, casi sin excepción, magníficamente dispuestos en favor de los planes del general Mola"(71)
José Chueca, refiriéndose a la pérdida de Zaragoza, se pregunta:
"¿Pudimos haber hecho más de lo que hicimos? Es posible. Fiamos excesivamente en las promesas del gobernador civil (Vera Coronel) y concedimos demasiado valor a nuestras fuerzas; no quisimos prever que frente a una acción violenta, como la que podía desencadenar el fascismo, hacía falta algo más contundente que treinta mil obreros organizados en las Sindicatos"(72)
Y Martínez Bande escribe:
"En la misma noche del 17, y nada más tenerse conocimiento de lo ocurrido en Marruecos, masas muy decididas de extremistas se adueñaron de las principales calles. Transcurrió en una tensa expectativa todo el día 18, en que numerosos grupos de voluntarios acudieron a los cuarteles, proclamándose en la madrugada del 19 el Estado de Guerra. Contra esta medida reaccionó la CNT, declarando el mismo día la huelga general revolucionaria, que el 22 quedaba estrangulada, gracias a las enérgicas resoluciones de las autoridades militares y no sin diversos choques.
"En Calatayud, el coronel Muñoz Castellanos declaró el Estado de Guerra el día 20, sin incidentes; pero bastantes pueblos tuvieron que ser rescatados por destacamentos del Ejército, fuerzas del Orden Público y paisanos voluntarios. Al norte del Ebro, fueron siete pueblos, en las riberas, cuatro, y al sur del Ebro, diez con Belchite"(73)
En las condiciones en que habían caído Zaragoza y Calatayud, cayeron también en manos de los sublevados Huesca y Teruel. Como un islote quedaba Barbastro en manos de los soldados que mandaba el coronel republicano Villalba.
Este era el cuadro que ofrecía el territorio aragonés, cuando Durruti, al frente de unos dos mil milicianos, se propuso conquistar Zaragoza.
El 24 de julio, a las diez de la mañana, la Columna "Durruti" debía salir del Paseo de Gracia en dirección Zaragoza, vía Lérida. A las ocho de la mañana, Durruti habló por radio dirigiéndose a la población obrera de Barcelona para pedirles que contribuyeran con artículos alimenticios al abastecimiento de la Columna. Esta llamada insólita sorprendió a todo el mundo. Y, lógicamente, había motivo para ello. La distribución de los alimentos estaba a cargo, en parte, de los Comités de Barrio, del

Sindicato de la Alimentación y del Comité Central de Milicias Antifascistas. Por tanto ¿es que dichos organismos negaban a Durruti la posibilidad de constituirse una intendencia? Pronto Durruti satisfizo la curiosidad:
[b]"-El arma más potente de la revolución es el entusiasmo. En la revolución se triunfa cuando todo el mundo está interesado en la victoria, haciendo de ella cada uno su causa personal. La respuesta a mi llamada -les dijo a los que mostraron su sorpresa- nos dará la medida del interés que pone la ciudad de Barcelona en la revolución y su victoria. Además, esto es una manera de situar a cada uno frente a su propia responsabilidad, una ocasión para que todo el mundo tome conciencia de que nuestra lucha es colectiva y que su triunfo depende del esfuerzo de todos. Este y no otro es el sentido de nuestra llamada"[/b], concluyó Durruti(74)
Poco antes de salir la Columna "Durruti" fue cuando su delegado, que se encontraba discutiendo en el Sindicato Metalúrgico sobre una cuestión de blindaje de camiones, recibió al periodista del Toronto Star, [b]Van Passen, que publicaría un reportaje bajo el título: "Dos millones de anarquistas luchan por la revolución". En el mismo comienza inmediatamente por poner a Durruti ante el lector:
"Es un hombre alto, moreno, de rasgos morunos. Hijo de humildes campesinos. Su voz aguda, casi gutural".
Van Passen le preguntó si él consideraba ya aplastados a los militares rebeldes:
"-No, todavía no los hemos vencido" contestó francamente. Y agregó: "Ellos tienen Zaragoza y Pamplona. Ahí es donde están los arsenales y las fábricas de municiones. Tenemos que tomar Zaragoza y después saldremos al encuentro de las tropas compuestas de Legionarios Extranjeros, que ascienden desde el Sur, mandadas por el general Franco. Dentro de dos o tres semanas nos encontraremos entregados en batallas decisivas.
"-¿Dos o tres semanas?" preguntó intrigado el periodista.
"-Dos o tres semanas o quizá un mes -afirmó Durruti-. La lucha se prolongará como mínimo todo el mes de agosto. El pueblo obrero está armado. En esta contienda el Ejército no cuenta. Hay dos campos: los hombres que luchan por la libertad y los que luchan por aplastarla. Todos los trabajadores de España saben que si triunfa el fascismo vendrá el hambre y la esclavitud. Pero los fascistas también saben lo que les espera si pierden. Por eso esta lucha es implacable. Para nosotros de lo que se trata es de aplastar al fascismo, de manera que no pueda levantar jamás la cabeza en España. Estamos decididos a terminar de una vez por todas con él, y esto a pesar del Gobierno...
"-¿Por qué dice usted a pesar del Gobierno? ¿Acaso no está este Gobierno luchando contra la rebelión fascista?, pregunté sorprendido.
"-Ningún Gobierno en el mundo pelea contra el fascismo hasta suprimirlo -me respondió Durruti-. Cuando la burguesía -agregó- ve que el poder se le escapa de las manos, recurre al fascismo para mantener el poder de sus privilegios. Y esto es lo que ocurre en España. Si el Gobierno republicano hubiera deseado terminar con los elementos fascistas, hace ya mucho tiempo que hubiera podido hacerlo. Y en lugar de eso, temporizó, transigió y malgastó su tiempo buscando compromisos y acuerdos con ellos. Aún en estos momentos, hay miembros del Gobierno que desean tomar medidas muy moderadas contra los fascistas. ¡Quién sabe -dijo Durruti, riendo- si aún el Gobierno espera utilizar las fuerzas rebeldes para aplastar el movimiento revolucionario desencadenado por los obreros!
"-¿Entonces -preguntó Van Passen- usted ve dificultades aun después que los rebeldes sean vencidos?
"-Efectivamente. Habrá resistencia por parte de la burguesía, que no aceptará someterse a la revolución que nosotros mantendremos en toda su fuerza", contestó Durruti.
El periodista le señaló la contradicción en que se encontraba la revolución que mantenían los anarquistas:
"-Largo Caballero e Indalecio Prieto han afirmado que la misión del Frente Popular es salvar la República y restaurar el orden burgués. Y usted, Durruti, usted me dice que el pueblo quiere llevar la revolución lo más lejos posible. ¿Cómo interpretar esta contradicción?"
"-El antagonismo es evidente -me respondió-. Como demócratas burgueses, esos señores no pueden tener otras ideas que las que profesan. Pero el pueblo, la clase obrera, está cansado de que se le engañe. Los trabajadores saben lo que quieren. Nosotros luchamos no por el pueblo sino con el pueblo, es decir, por la revolución dentro de la revolución. Nosotros tenemos conciencia de que en esta lucha estamos solos, y que no podemos contar nada más que con nosotros mismos. Para nosotros no quiere decir nada que exista una Unión Soviética en una parte del mundo, porque sabíamos de antemano cuál era su actitud en relación a nuestra revolución. Para la Unión Soviética lo único que cuenta es su tranquilidad. Para gozar de esa tranquilidad, Stalin sacrificó a los trabajadores alemanes a la barbarie fascista. Antes fueron los obreros chinos, que resultaron victimas de ese abandono. Nosotros estamos aleccionados, y deseamos llevar nuestra revolución hacia adelante, porque la queremos para hoy mismo y no, quizá, después de la próxima guerra europea. Nuestra actitud es un ejemplo de que estamos dando a Hitler y a Mussolini más quebraderos de cabeza que el Ejército Rojo, porque temen que sus pueblos, inspirándose en nosotros, se contagien y terminen con el fascismo en Alemania y en Italia. Pero ese temor también lo comparte Stalin, porque el triunfo de nuestra revolución tiene necesariamente que repercutir en el pueblo ruso".
Van Passen recapitula:
"Este es el hombre que representa a una organización sindical que cuenta aproximadamente con dos millones de afiliados y sin cuya colaboración la República no puede hacer nada, incluso en el supuesto de una victoria sobre los sublevados. Yo quise conocer su pensamiento porque para comprender lo que está sucediendo en España es preciso saber cómo piensan los trabajadores. Por esa razón he interrogado a Durruti, porque por su importancia popular es un auténtico y característico representante de esos trabajadores en armas. De sus respuestas resulta claramente que Moscú no tiene ninguna influencia ni autoridad para hablar en nombre de los trabajadores españoles. Según Durruti, ninguno de los Estados europeos se siente atraído por el sentimiento libertario de la revolución española, sino deseosos de estrangularla.
"-¿Espera usted alguna ayuda de Francia o de Inglaterra, ahora que Hitler y Mussolini han comenzado a ayudar a los militares rebeldes? pregunté.
"-[u]Yo no espero ninguna ayuda para una revolución libertaria de ningún gobierno del mundo"[/u] respondió Durruti secamente. Y agregó: "-Puede ser que los intereses en conflictos de imperialismos diferentes tengan alguna influencia en nuestra lucha. Eso es posible. El general Franco está haciendo todo lo posible para arrastrar a Europa a una guerra, y no dudará un instante en lanzar a Alemania en contra nuestra. Pero, a fin de cuentas, yo no espero ayuda de nadie, ni siquiera, en última instancia, de nuestro Gobierno.
"-¿Pueden ustedes ganar solos?, pregunté directamente.
Durruti no respondió. Se tocó la barbilla, pensativamente. Sus ojos brillaban. Y Van Passen insistió en la pregunta:
"-Aun cuando ustedes ganaran, iban a heredar montones de ruina -me aventuré a interrumpir su silencio".
Durruti pareció salir de una profunda reflexión, y me contestó suavemente, pero con firmeza:
"-[u]Siempre hemos vivido en la miseria, y nos acomodaremos a ella por algún tiempo. Pero no olvide que los obreros son los únicos productores de riqueza. Somos nosotros, los obreros, los que hacemos marchar las máquinas en las industrias, los que extraemos el carbón y los minerales de las minas, los que construimos ciudades... ¿Por qué no vamos, pues, a construir y aún en mejores condiciones para reemplazar lo destruido? Las ruinas no nos dan miedo. Sabemos que no vamos a heredar nada más que ruinas, porque la burguesía tratará de arruinar el mundo en la última fase de su historia. Pero -le repito- a nosotros no nos dan miedo las ruinas, porque llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones, dijo, murmurando ásperamente. Y luego agregó: Ese mundo está creciendo en este instante"(75)[/b][/u]
Hacia las diez de la mañana, los voluntarios que iban a integrar la Columna "Durruti" comenzaron a afluir al Paseo de Gracia, donde un numeroso público había acudido también a presenciar la marcha de aquella extraña caravana, compuesta de camiones, autobuses, taxis y turismos. El entusiasmo era inmenso. El triunfo rápido en Barcelona autorizaba el optimismo. Y esa expedición hacia Aragón era concebida por muchos como un rápido paseo.
Hacia el mediodía, la columna compuesta de unos dos mil hombres se puso en marcha en un delirio de vivas, de puños levantados y de estribillos de cantos revolucionarios, sonando el más potente de "¡A las Barricadas!" el himno de la CNT-FAI.
A la cabeza iba un camión con una docena de jóvenes, entre los cuales destacaba la hercúlea figura de José Hellín blandiendo una bandera rojinegra, que por defenderla en Madrid morirá el 17 de noviembre, haciendo saltar a bombazos las tanquetas italianas. Detrás seguía la centuria que llevaba como delegado al metalúrgico Arís. Luego cinco centurias, que pronto iban a destacarse como una verdadera fuerza de élite como dinamiteros: eran los mineros de Figols y Sallent; y también los marineros del Transporte Marítimo, que se destacarían como guerrilleros, llevando siempre en la delantera al marinero Setonas.
Como delegado de la III Centuria iba El Padre, viejo luchador que había formado en las filas de Pancho Villa en la revolución mexicana. La IV Centuria llevaba como delegado al obrero del textil Juan Costa; y la V, formada exclusivamente de obreros metalúrgicos, la representaba el joven libertario Muñoz, de 19 años.
Entre dos autocares marchaba un "Hispano", en el que iban Durruti y Pérez Farràs. Durruti iba silencioso, extraño y ajeno a los vivas y los puños levantados. Sentía la responsabilidad que las circunstancias le habían deparado. El setenta por ciento de los hombres que componían su columna era la flor y nata de las juventudes anarquistas de Barcelona. Jóvenes, y menos jóvenes, todos conocieron antes y durante el 19 de julio los combates callejeros y los enfrentamientos contra la Fuerza Pública. Pero no conocían la lucha en terreno descubierto, es decir, la guerra.
Antes de salir de Barcelona, Durruti se dirigió a los hombres de la Columna con un discurso en el cuartel Bakunin. En él quiso prevenir a todos sobre la diferencia que existía entre la lucha que ellos conocían y la que se iba a afrontar en Aragón. Pero él sabía que las palabras no pueden sustituir a la experiencia. Habló de los bombardeos de la aviación y de los cañonazos que precedían a los ataques. De los combates cuerpo a cuerpo con arma blanca. Y sobre todo insistió en la diferencia que existía entre un ejército burgués y el proletariado en armas, en su comportamiento con los campesinos y las poblaciones de retaguardia.
Seguía aún en pie el problema del mando. Su posición había sido netamente expuesta ante el Comité Central de Milicias Antifascistas, y repetida más tarde a Pérez Farràs. Durruti conocía la confianza que le otorgaban sus compañeros, y que yendo él delante todos le seguirían, incluso si los llevaba a la muerte. Pero la muerte no era el fin que perseguía Durruti, sino la vida. Un militar puede, desde su puesto de mando y sin ningún escrúpulo, enviar a la gente a la muerte; reemplaza las bajas y asunto concluido. Pero Durruti sabía que la mayor parte de los hombres que le seguían eran militantes revolucionarios, y tales hombres son irremplazables. En su reflexión entraban unas palabras que pronunciara Néstor Makhno en su presencia:
[u]"La diferencia que existe entre un militar que manda y un revolucionario que dirige, reside en que el primero se impone por la fuerza, mientras que el segundo no dispone de más autoridad que la que se deriva de su propia conducta"[/u](76)
Vicente Guarner juzga a los dos hombres que iban al frente de la Columna:
[u]"Durruti, el jefe, a quien traté personalmente, era de una personalidad impresionante. De unos cuarenta años, decidido, de mirada penetrante e infantil, de estatura más que mediana, había sido obrero ferroviario. Pérez Farràs, leridano, era de un valor impulsivo, vehemente en sus opiniones, alto de estatura, de frente despejada y con talento natural, oscurecido por momentáneas obcecaciones..."[/u](77)
Mientras la Columna "Durruti" seguía vía Lérida hacia Zaragoza, García Oliver no perdía su tiempo en el Departamento de Guerra. El día 23 de julio recibió a Julio Alvarez del Vayo, que llegaba de Francia y que se dirigía a Madrid. Habló con él y le insistió -dada su personalidad e influencia en los medios socialistas, particularmente cerca de Largo Caballero, y el peso que ese partido tenía sobre el Gobierno Giral- para que se comprendiera bien en Madrid que la guerra había que ganarla en Marruecos y no en la Península. Era preciso que el Gobierno republicano -le insistió García Oliver a Alvarez del Vayo- haga una declaración pública, declarando la independencia del protectorado español de Marruecos. Si el Gobierno español hace eso, señaló García Oliver, el general Franco está derrotado en su propia retaguardia, y el dominio de la Península por nosotros es cuestión de días. Alvarez del Vayo se comprometió a exponer en Madrid sus puntos de vista, pero, "desgraciadamente -según confesión de Alvarez del Vayo- en Madrid no hubo comprensión y no se prestó atención a lo expuesto por García Oliver"(78)
No obstante, García Oliver confiaba poco en Alvarez del Vayo, y lo que pudiera hacerse en Madrid, y comenzó por sí mismo la tarea de sublevar Marruecos:
"Días antes de nuestra revolución, el compañero de Artes Gráficas, José Margeli, que estaba muy ligado a mí y a nuestra obra, me presentó a un tal Argila(79), egipcio y profesor de idiomas en la Academia Berlitz. Según me contó Margeli después, Argila, y antes su padre, eran miembros prominentes del mundo árabe, bastante ligados al Comité Pan-islámico que operaba en Ginebra(80). Al producirse el movimiento y apreciar nosotros cuán pocas ideas tenían los miembros de los gobiernos de la República, que estaban dimitiendo continuamente, llamé a Margeli y a Argila al Comité de Milicias de Cataluña, del que yo formaba parte y detentaba la Jefatura del Departamento de Guerra. Le pregunté a Argila cuáles eran las relaciones que tenía con el mundo oficial panislámico de Ginebra. Me contestó que él era su agente oficial en España, y que, como tal, se ponía a mi disposición. Considerando cuán importante podía llegar a ser el entrar en relaciones con los jefes conspiradores del mundo árabe, les di cita para el día siguiente si Argila, junto con Margeli, estaban dispuestos a encabezar una misión con el encargo de conseguir una alianza activa de nosotros y el mundo árabe. De acuerdo con Argila y Margeli, planteé el asunto a Marianet, secretario del Comité Regional de la CNT en Cataluña, quien se mostró de acuerdo en que yo siguiese adelante. Igualmente informé de las posibilidades que ofrecía el asunto en la reunión que celebramos cada noche del Comité Central de Milicias, estando todos de acuerdo y concediéndome las más amplias facilidades.
"Al día siguiente comparecieron Margeli y Argila. A ellos les acoplé al compañero Magriña, que lo tenía representándome en el Departamento de Propaganda del Comité Central de Milicias. Todos perfectamente informados por mí de lo que esperaba de la gestión en Ginebra, provistos de cartas acreditativas, de pasaporte y de dinero, partieron..."(81)
"Salimos en avión directos a París, para procurarnos una dirección que fue de Ginebra, y otra vez en avión salimos para Suiza. En Ginebra nos instalamos en el Hotel de Rusia. Establecido contacto, fuimos a entrevistarnos con un señor de edad avanzada, instalado en un lujoso domicilio que nos invitó a comer al estilo y costumbre de su país, con bastante solemnidad y señalado lujo.
"Durante la comida, mi acompañante le informó del objeto de la visita, y al quedar informado prometió trasladar nuestras propuestas a los líderes nacionalistas marroquíes. Se trataba, en concreto, de solicitar la ayuda de Torres y su organización para la causa de la República española en Marruecos, a cambio de concederles la independencia o la autonomía, según ellos lo entendieran"(82)
Mientras estas conversaciones seguían su curso, trasladémonos de nuevo a la Columna "Durruti".

les dejo una serie de videos documentales de la epoca, muy pero muy interesantes, con testimonios de gente que participo activamente. Son pequeños videos divididos en 18 partes

[b]primera parte[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=yWT8ylu6-0A

[b]segunda parte[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=ODoNF6w-ldI

[b]tercera parte[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=LJfo--CSJFg

[b]cuarta parte[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=ffz07XhLars

[b]quinta parte[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=U7gfX4cGR_s

[b]sexta parte[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=mgu91uMCTv4

[b]septima parte[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=27WW0JaMAmU

[b]octava parte[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=kMID9xkQS60

[b]novena parte[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=VWcLjzXWpqw

[b]Parte 10[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=xEzHjQMT2kU

[b]Parte 11[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=YBqDzB8YY_4

[b]Parte 12[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=wFP0p4EJp6E

[b]Parte 13[/b]
No se donde esta!! :(

[b]Parte 14[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=e9fSeX5U280

[b]Parte 15[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=hlyeSxxTQD8
[b]
Parte 16[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=0GJUX_zYysY
[b]
Parte 17[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=CSDqMOr7fsE

[b]Parte 18[/b]
http://www.youtube.com/watch?v=yJOWqsMT4b8

martes, agosto 22, 2006

Mal de ¿amores?

segun el ultimo sondeo de ibope y macaya/araujo y asoc.

la situación esta muy critica

a medida que llega la primavera, el verano y el calor, se ve como la linea de desenamorados tiende a crecer, mientras vemos que la brecha de enamorados disminuye, se ve un cierto reacomodamiento de parejas mas tendientes a la joda y menos compromiso

esto se da debido a la poka intervención del estado (?), ke tendria ke insertar fondos frescos a la economia

Si, el principal motor de la economia es el amor ¿estan todos ciegos? ¿no ven que una persona enamorada consume mas ke una ke no lo esta?

descorazonados

yo le pongo garra, pongansela uds tambien!! tengo solo dos orejas y dos ojos, arriba los corazonesssss

PD: Todos los creditos del dibujo son para cerdicienta! (LLLL)

viernes, agosto 11, 2006

De la Cuna a la Tumba.

Te sacaron del vientre de tu madre
y te pusieron en la escuela
te enseñaron a vivir obedeciendo reglas
“no te escarbes la nariz
ni le faltes el respeto a nuestra reina
lava tus dientes 3 veces al día,
mantén tu cuerpo y mente limpia”

guarda las monedas sueltas, nada es gratis
mejor cree en tus padres
porque no hay nadie más aquí
y cuando te envíen fuera cada día
recuerda esta lección
talvez creas que no necesitas esto,
pero lo harás al ser mayor

si eres demasiado inteligente
dirán que eres normal
y luego te llenaran de mentiras
porque la inteligencia es una amenaza
y la genialidad un pecado
y saben que si ves a través de sus mentiras
nunca podrán ganar

así que dirigen tu habilidad en la dirección correcta
si eres suficientemente hábil y rico puedes ser un político
por otro lado, si eres pobre te llamaran flojo
te humillaran y reprimirán hasta volverte loco
te dirán que debes aprender un oficio que te mantenga
el éxito se escribe en 3 palabras:
trabajo, casa y esposa

te dirán que la escuela te prepara
para enfrentar el mundo exterior
bueno, seguro conseguirás prejuicio y orgullo patriota
racismo y machismo en clase
tanto en el trabajo como la escuela
debes responder la misma pregunta
“¿Eres blanco y de clase media?”

aprenderás que los malos visten de negro
y los buenos de blanco
y los carteles en el patio dirán que todo esta bien
las chicas fueron hechas para la casa
y los chicos para pelear
y esas fotos atrevidas harán todo aún mejor

y desde la escuela hasta el mundo real
estas lecciones te serán entregadas
y a menos que puedas rechazarlas
tu mente estará en sus manos

Te darán una decisión cuando cumplas 18
El derecho de votar por alguien
Que dice preocuparse por ti
Pero lo único que le importa es llegar a la cima
Seduciéndote con palabras
que te ofrecen un mundo mejor
Pero el resultado es una sumisión
a un puñado de ideales falsos
Que serás tentado a creer porque lucen muy reales

La esclavitud de actitudes
te mantiene en fila
devoto subconsciente
de las enseñanzas de nuestro tiempo

Y cuando acabes en el paro
Como probablemente lo hagas
te ofrecerán un nuevo oficio, aprender a matar

¿Porqué no entras al ejercito?
Sé un hombre y no un tonto
Allí hay alguien que piense por ti,
como lo hicieron en la escuela

Te prometerán absolución de los crímenes que cometas
En el nombre de Dios y el País puedes hacer lo que quieras
Te llenaran de ordenes y te prometerán recompensas
Como un feriado en Alemania o Hong Kong
Ganando dinero sin esfuerzo
Nada puede salir mal

Pero un día debes marchar a Irlanda del Norte
A practicar lo que te dijeron
Disparando para seguir con vida y matando por la paz
Dejara de ser divertido cuando escuches a los mutilados gritar

Antes no sabías lo que decían porque lo hacían en otro idioma
Pero cuando los niños te griten “¡Bastardo!”
Te hará pensar dos veces
Cuando no sepas la diferencia entre animales y hombres...

Los animales no usan uniforme pero matan tanto como tú
Pero el ejercito mata por dinero y los animales por comida
Es la más vil degradación en nombre de lo “correcto”
Te convertirás en algo que nunca fuiste y te arrepentirás hasta morir

Porque tu padre dijo “Hijito, debes hacer lo que te dicen”
Y tú dirás lo mismo a tus hijos cuando tengas treintaidos
Y a menos que reacciones contra su lavado de cerebro desde el principio
El gobierno dominara tu cabeza,
Y tu cabeza dominara tu corazón

Te conformarás a cada ley social y serás esclavo del sistema
Desde tu nacimiento a la escuela, desde tu trabajo hasta tu muerte
Desde la cuna hasta la tumba.